LUCES EN LA NOCHE.  

101.- Una isla desierta para llevarse tres cosas.

                 En una reunión de jóvenes alguien exclamó: “Me gustaría saber qué tres cosas os llevaríais a una isla desierta de todo lo que tenéis”. Se hizo un silencio grande y todos empezaron a escribir tres cosas que fueran capaces de llenar la vida en todas sus dimensiones.

                Un joven del  grupo dijo: “yo me llevaría un ordenador, una guitarra y un teléfono. Un ordenador para trabajar y conectarme con todo el mundo por medio del Internet; una guitarra para sentir en mis dedos la esencia misma de la música y el canto para llenar mi alma de alegría y un teléfono para sentir que no estoy solo y que más allá de mi soledad tengo a seres que me recuerdan y me llaman a menudo”.

                ¡Qué bien sabía ese joven que la comunicación es lo que hace sentirnos vivos y nos lanza más allá de nuestra soledad y nuestros vacíos!

102.- No tengo ánimo de vivir en este mundo.

                Algunos hombres y mujeres afirman que este mundo es el mejor de los posibles y la aspiración máxima  de la realización humana. Miran con recelo todo deseo de cambio y de transformación, y niegan todo sueño de la humanidad y toda utopía humana ya sea escatológica o secular.

                El superior de la comunidad jesuita de la película de la “Misión” tiene un diálogo sorprendente con el hermano Rodrigo Mendoza:  “Si la fuerza es lo que vale no hay lugar para el amor en el mundo. Puede que así sea, pero yo no tengo ánimo de vivir en este mundo”.

                Si este mundo es la máxima aspiración para el hombre, un lugar de infierno y de guerra, donde los padres cogen las armas mientras los niños lloran de hambre y suspiran un trozo de pan, entonces repite con este religioso: “No tengo ánimo de vivir en este mundo”.

                Mira más allá de las nubes y suspira un “cielo nuevo y una tierra nueva” que dé fundamento al deseo de cambiar este mundo.

103.- La Iglesia que se remonta a Cristo.

                 El político O´Comnell, líder irlandés que luchó contra la tiranía de Inglaterra en Irlanda y ansió la independencia de su país, fue criticado y tachado de “papista” en el parlamento. Entonces O´Comnell respondió: “Pretendéis molestarme con esa palabra y me hacéis un honor. Sí, me glorío de ser papista, porque papista quiere decir que mi fe se remonta hasta Jesucristo, mientras que la vuestra no pasa de Enrique VIII y de Isabel. Papista quiere decir que estoy en la Iglesia fundada sobre la roca de Pedro contra la cual no prevalecerá el infierno”.

                ¡Qué bien sabía O´Comnell que el Papa perpetúa en la historia de la Iglesia y en la historia de los hombres el callado de Pedro, el pescador!

                ¡Qué bien sabía este líder irlandés que la Iglesia católica es la Iglesia madre y la que nos une con la Iglesia primitiva e incluso con las mismas huellas de Jesús.

104.- Escoger el mal camino.

                 Taylor Hackford es un director de cine importante. Sus películas son vistas por millones de personas en todo el mundo. Su último éxito de público ha sido la película “Pactar con el diablo” en la que ha unido a dos de los más importantes actores de sus generaciones respectivas, Al Pacino y el joven Keanu Reeves.

                Taylor en una entrevista señala que ha querido expresar en la película que “cuando la gente utiliza su libre albedrío, escogen el mal camino en nueve de cada diez ocasiones”.

                ¡Qué bien ha mostrado este director que somos libres para elegir entre el bien y el mal, y que la mayor parte de las ocasiones escogemos aquello que perjudica a nuestra persona y a los que nos rodean!

                Recuerda las palabras de San Pablo en la carta a los Romanos: “Puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí” (Rom 7,19-20).

 105.- Un jardín que hay que cuidar.

                 Bruce Willis es uno de los actores cinematográficos más importantes del momento. Está casado con Demi Moore, una actriz polémica donde las haya. Llevan diez años casados y nadie daba un duro por el éxito de ese matrimonio.

                Bruce Willis comentó en una entrevista: “Casarme ha sido la cosa que más miedo me ha dado. Fue un cambio enorme, pero la cosa ha ido bien y se me ha pasado el susto. Mi matrimonio con Demi lleva diez años funcionando de maravilla, a pesar de los esfuerzos de los periódicos por socavarlo. Somos como cualquier otra pareja, con momentos buenos y sus momentos malos. El matrimonio es como un jardín que debe cuidar, y cuando estamos en casa no nos comportamos en plan: ¡Somos celebridades, somos famosos! Yo soy de los que cambia los pañales y limpia las cacas del perro”

                ¡Recuerda con Bruce Willis que el matrimonio es como un jardín que hay que cuidar y que el amor hay que renovarlo día a día, sin pausa ni olvido, y ni siquiera el propio Willis puede olvidar esas palabras por bien de su propio matrimonio!

 106.- Tirar la primera piedra.

                 Jesús de Nazaret era trementamente sorprendente en su vida pública. Él acogía a los pecadores y marginados como un gesto revolucionario de que Dios estaba de su parte y que había esperanza para ellos.

                En cierta ocasión, cuando todo el peso de la ley atentaba contra una mujer adúltera, Él lanzó contra una multitud que la condenaba unas palabras de fuego, que paralizaron sus corazones y petrificaron sus deseos de venganza: “Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que le tire la primera piedra” (Lc 8,7b).                El relato evangélico nos dice que se marcharon uno tras otro, comenzando por los más viejos.

                También hoy tú puedes sentir en tu vida, en ocasiones repleta de miserias, que las palabras de Cristo se repiten en tu historia y que no debes de juzgar sin misericordia a nadie, porque tus propios juicios se pueden volver contra tu propia existencia.

107.-  Si obra bien Dios le bendecirá.

                 No olvides que el aroma de la felicidad radica en hacer las pequeñas cosas de la vida con una pizca de conocimiento y un gran deseo de amor. Cuando las obras las hacemos bien, sin conciencia mala, entonces la bendición de Dios, que aflora invisible en los arpegios del viento, aterriza en los huecos de las personas y la llama encendida de la soledad se esfuma como la niebla en una mañana de sol.

                La vida no necesita de grandes satisfacciones ni sobresaltos que rompan lo cotidiano, sino más bien personas admirables que se entrecrucen en tu vida y hagan de esos momentos espacios mágicos de comunicación y de diálogo que te ayuden a mirar a las personas con esperanza y con optimismo.

                Cuando te esfuerces en hacer el bien recuerda que nadie ha llegado tan lejos al corazón de Dios y estás cerca del Reino de los Cielos.

108.- No hay que tomarse una botella.

 “Ya no necesito beberme una botella para pasármelo bien, mis hijas me han alejado de los excesos del principio de mi carrera. Recuerdo que cuando trabajaba de barman, cada noche era una juerga e íbamos tan encocados que casi no podíamos cerrar caja. Ahora me divierto de otro modo”  comentaba recientemente Bruce Willis.

¡Cuántas personas necesitan un exceso de alcohol para sentir en sus venas que están vivos y si no se alían con la bebida parece que no tienen estímulos para divertirse ni para encontrar emociones fuertes en la existencia!

¡Cuántas personas se acurrucan en las redes del alcohol y las drogas, y en el fondo no hacen otra cosa que ahogar sus propios deseos de cambio y ahogarse en sus propias pasiones, atrayendo hacia su persona la fuerza del mal y las puertas del infierno!

109.-  ¡Hay lo que hay!

                 Los hombres que se niegan a ver más allá de las apariencias y se niegan a las creeencias y a los mismos sueños atentan contra la misma dignidad del ser humano, que siempre ha soñado más allá de su propia pequeñez y ha mirado más allá de lo que simplemente palpa y toca.

                Afirmar que más allá de lo que experimentamos no hay nada es negarse a la esencia misma de la sabiduría y a fin de cuentas anclarse en la resignación, al margen de cualquier deseo de cambio.

                Cuando algunos afirman que la postura agnóstica es la mejor, aquella que no se cuestiona preguntas últimas de la vida y el mismo sentimiento religioso lo considera inútil, hay que afirmar que no sólo se niegan a la evidencia de la misma andadura prehistórica e  histórica de la humanidad sino que atentan contra el sentido último de los sentimientos.

 

110.- Yo confieso.

                 Cuando sientes en las fibras interiores la misericordia divina para tus obras, palabras, omisiones y actitudes entonces entra  la llama encendida de la sonrisa a tu vida, en ocasiones repleta de vacíos.

                ¡Cuántas personas han alcanzado el grado óptimo de la reconciliación interior con el mundo y con ellos mismos cuando se han acercado, desde un clima profundo de conversión, a un sacerdote y han sentido que el perdón es posible, que su vida andrajosa es valiosa a los ojos de Dios y que levantarse es más importante que caer!

                ¡Cuántas personas han descubierto que la esencia misma de la vida de fe es anclarse en el perdón, sentir la compasión en su vida narrada y encontrar la grandeza emocionada de unos brazos invisibles que le abrazan más allá del pecado!

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