LUCES EN LA NOCHE.
Un viejo proverbio anamita dice que “mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido”. Nuestro refranero lo dice de una manera más directa y sencilla, pero no menos contundente y fuerte: “Mientras hay vida, hay esperanza”.
¡Cuántos hombres y mujeres han salido de situaciones que les parecían imposibles y que a fuerza de tensón y esfuerzo han comprendido que nada del todo estaba perdido!
¡Cuántos hombres y mujeres han descubierto que la vida es un asombro y que construir la existencia es lo difícil pero lo realmente apasionamente y valioso!
En este día, por favor, te pediría una sola cosa: Cree que a pesar de las dificultades más ciertas y agobiantes hay una esperanza para tí y que Dios se acurruca en tu corazón en el mismo momento que los arpegios de la noche oscura rompen a llorar.
Y recuerda que “mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido”.
En un arrebato de locura una joven intentó romper con su vida cristiana y con todo lo que le hablara de la fe. Cogió todas las imágenes y crucifijos de su cuarto y los guardó en una caja, que escondió en el lugar más recóndito de su ropero.
Aquella joven se sentía mal porque en todo cuanto soñaba y emprendía fracasaba y no aceptaba la situación del presente. Se sentía defraudada y no quería confiar en nadie, ni tan siquiera en el Dios de sus padres. Ella quería vivir su malestar sola y pensaba que vivir el vacío interior sería lo más acorde con su vida.
Cierto día la visitó una amiga y la vió mal, muy mal, y le preguntó qué le pasaba. Ella se echó a llorar y le dijo a su amiga que todo le salía mal y que era una desgraciada. Su amiga la escuchaba atentamente y no salía de su asombro de lo mal que estaba su amiga, su mejor amiga, y le respondió: “Amiga mía, tú eres mi alma gemela y mi compañera de fatigas. Verte así me hace sentirme mal y sufrir contigo con los mismos sentimientos de rebeldía y de dolor, pero te advierto una cosa, no creas que serás feliz rechazando a Dios de tu vida como algo vacío y alienante, producto de la mente humana. La ha sido el sentido último de la vida para muchos hombres y mujeres que fueron cosidos por el sufrimiento mientras otros en su propio ateísmo fueron nada más que personas que se rebelaron contra el dolor pero no fueron capaces de hacer nada por los demás. No te cierres en tu malestar y abre tus ojos interiores al Dios invisible, que te llama a cotas de perfección.
Y dijo el profeta : “Cuando tu alma quiera buscar un lenguaje adecuado no busques demasiado en los rincones del pensamiento ni en los pilares de la técnica, sino en las cuerdas de la guitarra y en los suspiros del corazón.
Los grandes pensamientos de ayer fueron reelaborados y adaptados a la música para que calaran en las grandes masas y el lenguaje de la música unifica a los pueblos, sean de Africa, América, Asia, Europa u Oceanía.
San Agustín de Hipona repetía que el que canta reza dos veces, y la música rompe las ataduras de la soledad y el dramatismo de la división.
Cantad una canción que nos devuelva el calor palpitante de nuestros orígenes y nos traiga sin demasiado retraso el calor desmedido de lo eterno y la multitud de solidaridad que necesita nuestra conciencia para salir airosa de su pasividad.
Ama la música con grandes sobresaltos y déjate envolver por los arpegios de los grandes maestros de ayer que dejaron páginas gloriosas para que las disfrutemos en este momento.
Si quieres romper el lazo que te une a la brutalidad y al salvajismo, escucha entera una canción y descubrirás que no hay otro lenguaje que puede expresar mejor los sentimientos del hombre.
Federico García Lorca fue uno de los grandes poetas españoles de este siglo. Él decía que ““Hay almas que uno tiene ganas de asomarse a ellas, como a una ventana llena de sol”.
Conozco personas que solamente sus palabras y su testimonio han hecho que mi espíritu crezca y que en mis sentimientos resurga la esperanza en medio de tantas vidas mediocres y vanas, insatisfechas y huidizas, trabajadoras del bienestar personal pero incapaces de mover un dedo por la dignidad del hombre y la justicia para todos.
Muchas personas han hecho brillar la esperanza más que todas las estrellas del cielo en la noche y han ayudado a otros cuando sus sufrimientos eran espantosos y su malestar enorme, pero a pesar de todo han podido confiar en el hombre, y han obtenido respuesta a su oración, creyendo con Gorge Meredith que “el que después de la oración abriga mejores sentimientos ha obtenido ya respuesta a sus súplicas”.
Esas personas son las que interesan en el camino existencial y son las que hacen caminar esta historia hacia adelante. Son esas personas las que, como muy bien dice Federico, tiene “uno ganas de asomarse a ellas, como a una ventana llena de sol”.
Si alguien te dice que te ama creételo en lo más recóndito del corazón pero no intentes comprenderlo desde las pautas de la ciencia y la verificación.
La misma realidad puede ser contemplada de manera diversa y ahí radica la grandeza de la realidad.
Cuentan que un oculista tenia una novia a la que adoraba. Los ojos de aquella chica eran preciosos y muchas veces los había contemplado en las noches de luna llena. Pero un día su novia fue a la consulta por un problema de vista. Y aquellos mismos ojos debían de ser contemplados de manera diferente, de manera científica y profesional.
¿Acaso puede ese hombre rechazar las veces que había contemplado aquellos ojos con la “mirada del corazón” en nombre de la ciencia y el tecnicismo?
¿Acaso la realidad no puede ser contemplada de maneras diferentes y desde estas miradas diversas descubrimos que la existencia es plural y diversa, multiforme y variada, fragmentada en su apariencia pero unificada en su esencia?
¡Por favor, en el día de hoy, no te encierres a la “mirada del corazón” y comprende que hay que superar el tecnicismo y el cientifismo en beneficio de la multidisciplinariedad y la armonía de los sentimientos!
San Anselmo de Canterbury fue uno de los grandes personajes de la Edad Media. Nació en el año 1033 y murió en 1109. Llegó a ser arzobispo de Canterbury.
San Anselmo propuso el “argumento ontológico” para mostrar la existencia de Dios desde el plano de la metafísica. Este argumento ha tenido un gran valor para aquellos que han buscado dar razón a su discurso teológico, aunque no se trata de demostrar la existencia de Dios. Y hoy pueden ser para ti unas palabras importantes para armonizar y armonizar tu fe: “Aquello mayor de lo cual nada puede ser pensado no puede existir en el solo entendimiento. Pues si existe, aunque sólo sea en el entendimiento, puede pensarse que exista tambien en la realidad, lo que es mayor.
Por tanto, si aquello que lo cual nada puede pensarse, existiese sólo en el entendimiento, se podría pensar algo mayor que aquello que es tal que no puede pensarse nada mayor.
Luego, existe sin duda, en el entendimiento y en la realidad, algo mayor que lo cual nada puede ser pensado... Y esto eres tú, ¡Oh, Dios, Señor mío!”
197.- La cultura postmoderna.
El hombre actual vive anclado en la cultura postmoderna y debe ser redimido desde su propia realidad.enera un retrato del hombre deforme. Han caído las “ideas globales” y los modelos de identificación, las grandes teorías y planteamientos globales de comprensión. Cada día el saber se parcializa y se fragmenta en mil pedazos. Surge el individualismo, el narcisismo, la autoafirmación sin referencia al grupo y a los otros, la falta de utopías, la insolidaridad, el rechazo hacia lo religioso como algo alienante que aleja al hombre de su dimensión más humana, el desprecio hacia el futuro y la reacción hacia objetivos a largo plazo, el apego hacia las apariencias y la moda, la competencia cada día más despiadada y el dominio exclusivo de la máquina, el afianzamiento de la economía de mercado y la comprensión de las desigualdades como algo necesario e imposible de solucionar, el ocio como reclamo necesario frente a toda exigencia y sacrificio, el culto al dinero y al poder como las únicas realidades seguras de cimentar una vida sin grandes creencias y planteamientos racionales de lucha...
Y este hombre actual, atrapado en miles telas de araña, reclama sin decirlo a Alguien que lo saque de esta época última, poco entusiasta con el hombre mismo y necesitada de respuestas últimas que le sentir que sólo desde un sentido global último puede encontrar una luz en este final de milenio, dominado por el ordenador y la técnica, la competencia y la indeferencia.
Y dijo el profeta: vuestra vida será una luz en medio de la noche cuando brille desde el testimonio y la palabra adecuada.
¿Acaso pierde valor un diamante si los que están a su alrededor no descubren su belleza?
Quisiera una respuesta que ilumine nuestras vidas y nos acerque a nuestra esencia más íntima y más cierta, aunque sea invisible. Una respuesta que nos sumerga en nuestro lado más desconocido y no alborote el silencio que calla y recrea.
Busquemos en el día a día la justicia que sea la norma suprema de nuestros actos y que el bien guíe nuestras decisiones y en medio de tantos pasos vacilantes la generosidad y la tolerancia sean valores que hagan ocultarse la noche en los huecos del amor.
¿Acaso no tenemos una sed interior que no es saciada con el agua cristalina de la fuente y que hace anidar las preguntas existenciales que nos son planteadas en el trascurso de la existencia humana?
¿Acaso una vida feliz no es una existencia entregada y consumida en beneficio de los demás, purificando con sacrificio las aristas de nuestra conflictiva humanidad?
"Ser religioso significa preguntarse apasionadamente por el sentido de nuestra vida y estar abierto a una respuesta, aun cuando ella nos haga vacilar profundamente... La verdadera esencia de la religión es el ser mismo del hombre en cuanto pone en juego el sentido de su vida y de la existencia en general...", comentaba brillantemente P. Tillich.
¡Qué bien expresó Tillich que la verdadera religiosidad enlaza con la búsqueda desesperada del hombre por el sentido de la vida y desde ahí la religiosidad puede afirmarse que es una de las dimensiones más importantes del ser humano, y que la religión, más que alejar al hombre de su misma dimensión humana, lo remite a su propio yo con una urgencia poco común!
Días pasaron en que se rechazaba la dimensión religiosa a favor del hombre, afirmando que Dios es un rival y un enemigo de la misma humanidad, y te comunico con vehemencia que la religión no es un atentado existencial contra el hombre sino la única realidad intelectual y emocional que reconcilia al ser humano con el otro y con su misma "dimensión de relacional".
Y dijo el profeta: Vuestros cuerpos se humedecen con el deseo pero llegará el día que serán transformados por el amor. Días vendrán que el placer irá sumergiendo el cuerpo en un callejón sin salida para llevarlo a sus propios centros, pero los dominios interiores del vendabal eterno harán zarandear sin desmayarse hacia cuotas que rozan el respeto y el amor hacia el otro, sin que sea petrificado por las diminutas huellas de la explotación y el devaneo.
Sabréis de antemano que la monotonía irradia casi sin notarse la frialdad que provoca la aridez del alma pero un día, no muy lejano, cuando el sol deje sus rayos en el umbral del silencio y los pájaros escondan en sus alas el calor de los versos, vendrá a esconderse el sabor de un mundo nuevo y la esperanza de un sueño colectivo, donde la muerte y el sufrimiento sean arrastrados hacia el fondo del abismo.
Dejad que la noche estrellada esconda en sus huecos el dolor de lo real y deje que el cantor grite en la atalaya que la vida es una conquista que debe ser continuamente entregada.