LUCES EN LA NOCHE.
En cierta ocasión una mujer observaba sorprendida un cementerio el día de los difuntos. Las tumbas, todo adornadas y repletas de flores, llamaban la atención por lo bien cuidadas que estaban. Parecía el cementerio un jardín.
Todos hablaban de la pomposidad y la fastuosidad de algunas tumbas. Un hombre hizo un comentario negativo ante tal derroche de flores y decoraciones, que veía abusivo la cantidad de ramos depositados estos días en las tumbas. Sus palabras fueron recriminadas por otros, ya que aquel gasto era bueno para la economía porque gracias a eso vivían muchas familias.
Y es esa visión mercantilista la que nos hace justificar gastos superfluos y auténticos derroches solamente porque genera empleo y da movimiento económico al país.
Pero aquella mujer, que escuchaba inquieta tales comentarios, repuso: "No estoy de acuerdo con tanto gasto a favor del culto a los difuntos. Estoy de acuerdo con adornar un poco las tumbas, ponerle algún que otro ramo de flores pero no este abuso. Desde pequeña me educaron en practicar la oración y la limosna. Las flores se marchitan pero la oración y la limosna se elevan como incienso hacia Dios".
Y aquella mujer, que rezaba delante de la lápida de su hijo, muerto en accidente, canceló la discusión de inmediato por aquel maravilloso comentario.
Para comprender el hecho religioso es necesario conocer lo que significa la "ruptura de nivel". El creyente accede al "nivel sagrado" cuando se siente en la presencia de Dios, rompiendo con su cotidianidad o "nivel profano".
Esta ruptura en la vida cotidiana a favor de la presencia de Dios, percibido como el Absolutamente Santo y Todopoderoso que hace al creyente sentirse pequeño y débil, pecador e insignificante, y al mismo tiempo lo acepta como Fascinante que acoge al creyente como único e irrepetible, valorado y comprendido, amado y elevado, es fundamental para comprender el fenómeno religioso. Este encuentro con el Misterio no es desentenderse del mundo sino sentirse en tierra santa, en lugar santo, consciente de una llamada relacional profunda.
Pero puede ocurrir, y de hecho ocurre, que muchos hombres que miran con recelo cualquier manifestación religiosa como evasiva y absurda, no tienen el menor reparo en paralizar su vida cotidiana ante una manifestación deportiva.
Algunos filósofos subrayan que el papel que ocupaba para muchos colectivos la ruptura de nivel en el plano religioso lo ocupa ahora las retransmisiones futbolísticas, que en ocasiones paralizan a un país y genera no pocos problemas de violencia en las gradas.
En vez de ir en busca de una Presencia tremenda y fascinante, sobrecogedora y eterna, liberadora e infinita, se anclan en los límites finitos y en espectáculos fugaces.
Un joven se rebelaba contra Dios. No comprendía su "descarrado" silencio ante la desgracia y el dolor humano. No podía soportar que Dios permitiera el mal y el sufrimiento humano, sobre todo de los niños y los inocentes.
Se dirigió a un sacerdote, que durante años había sido su consejero y amigo, y le preguntó amargamente "¿Por qué Dios callaba y permitía el mal?". Entonces su amigo sacerdote le susurró al viento: "Hay realidades que no llegaremos a comprender y entender del todo nada más que al final. Todo será revelado y descubierto al final de la historia cuando todo sea recapitulado y desvelado. Te aseguro, amigo mío, que Dios no calla en ningún momento, aunque no escuches su voz ni sepas a ciencia cierta lo que quiere en tu vida y en la historia de los hombres. Dios respeta tremendamente la libertad, en ocasiones no tan inocente en la gestación de las desgracias. Pero ten por seguro que Dios sufre con el que sufre y llora con el que llora, y si te preguntas qué hace Dios en las desgracias te diría que te ha creado a ti para que puedas paliar los efectos del desastre y hagas surgir de tu centro interior la grandeza de la compasión.
Joven amigo, no tiembles si tienes dudas, porque la fe debe de soportar con fortaleza las dudas más dispares para que sea purificada desde dentro, y medita cuando llegues a tu casa, delante de un crucifijo, qué haces cuando te encuentras a tu paso un sufriente y un enfermo"
Afirmar que en la Biblia hay diversos géneros literarios no es atentar contra la Palabra revelada sino situarla en su preciso contexto.
Reconocer que en la Biblia hay parábolas, leyendas, mitos, interpretaciones diversas y que todo no es histórico, es algo fundamental y básico en el tiempo que vivimos para no caer en el pesimismo histórico de que no podemos saber nada del pasado ni en la afirmación tan poco seria que los autores humanos de la Biblia tenían mucho exceso en su creación literaria.
No es de recibo ni históricamente cierto quitarle veracidad a ciertas páginas del Antiguo y Nuevo Testamento, como tampoco dejar inmune de la criba y la exégesis histórica todo lo que nos relatan los libros sagrados. Tanto una postura como la otra son extremas que deben ser eliminados y descartados de la mentalidad del lector.
Los acontecimientos leídos por el creyente desde Dios hacen más grande aún su fe porque para ellos nadie pilla a Dios de sorpresa ("oportebat") y a pesar de todo Dios guía los acontecimientos de la historia de una manera misteriosa y segura.
Cientos de millones de hombres y mujeres anclan sus dudas en torno a la Biblia buscando ciertas irregularidades, mientras otros rebuscan una palabra que dé serenidad y paz a su alma, una palabra envuelta en anécdotas difíciles de superar el examen de la rigurosidad histórica.
Cuentan que Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús, dejó una carta, escrita poco antes de morir: "No puedo soportar más el tormento que me hiela hasta los huesos. Depositaron su confianza en mí todos los del grupo, decisión consentida por el propio Jesús, y ahora he fallado. La sed de posesiones y mi ambición ha sido mi perdición y mientras yo estoy exhausto, a Jesús lo enjuician por traidor y blasfemo, enemigo de Roma y embustero de masas.
No entiendo bien todo el mensaje que predicaba Jesús, sobre todo su acogida con los pecadores y extranjeros, verdaderos enemigos de Israel. Y me he dejado entusiasmar por unas monedas que me queman ahora entre los dedos.
¡No puedo más! He traicionado a Jesús aparentando ser su amigo y con el beso de amistad. Y cada vez que lo pienso me avergüenzo de manera descarada y absolutamente insoportable.
No hay salvación para mí. Para otros hubo pero mi vida está vacía y mi remordimiento de conciencia va más allá de todo registro permitido.
Tengo en mis manos una cuerda y será la que abrace mi cuello y mi vida. Porque yo no quiero vivir en este mundo. Me han dicho que mi liberación debía ser acercarme sin miedo a los calabozos del palacio y soportar la mirada de Jesús. Pero ya es demasiado tarde.
Si alguien lee esta carta que sepa que alguien que quería profundamente a Jesús y era de los más íntimos lo ha traicionado y vendido por un puñado de monedas aparentando ser su amigo. Y si no quieres acabar como yo, no te dejes atrapar por el dinero ni finjas delante de los amigos. Adiós".
Alanis Morissette, cuatro premios Grammy, cantante canadiense que ha revolucionado la música en los últimos años, ha manifestado que "considero que hay hipocresía en todas las culturas en las que he vivido. Por una parte te estimulan para expresarte y al mismo tiempo te reprimen, te niegan esa posibilidad de ser tú mismo... Lo mejor es hacer lo que tú sientes, comportarte según tus circunstancias".
La sociedad actual, hipócrita en sus adentros y demasiado demagógica en sus contornos, estimula sin cansarse aquello que poco después castiga.
Bien sabemos que en el asunto de Jesús de Nazaret los criterios de la masa cambiaron en cuestión de semanas, e incluso días, porque aquellos que le aclamaban como Hijo de David y Mesías en su entrada a Jerusalén lo mandan crucificar como enemigo del pueblo e impostor de Israel.
Y esta poca disposición de las masas, el poco criterio y subjetivismo, tan en boga en cualquier época, es la que rompe esquemas y nos hace intuir que el mejor camino es actuar según tu propia conciencia y asumir tus propias circunstancias.
Edith Stein se sintió sobrecogida cuando leyó la "Historia de un alma" de Teresita del Niño Jesús: "la única impresión que he tenido leyendo la Historia de un alma es que me encontraba ante una vida humana única y totalmente atravesada hasta el final por el amor de Dios. No conozco nada más grande, y esto es un poco lo que querría, tanto como sea posible, trasladar a mi vida y a la vida de los que me rodean".
Efectivamente, la vida cristiana tiene su razón última en tanto en cuantro el creyente está atravesado hasta el final por el amor de Dios, manifestado en y por Jesucristo.
No radica la fuerza en el esfuerzo y la búsqueda que el hombre hace para salir al encuentro de Dios, sino el convencimiento pleno de que Dios sale en busca del hombre para "atraerlo con correas de amor".
Y cuando un alma se halla atravesado por el amor de Dios entonces su luz irradia los rincones más oscuros de su entorno y es una bendición para el mundo, aunque este amor de Dios no siempre le deja la quietud y la tranquilidad, sino muy al contrario, la inquietud por la misión y el testimonio gozoso de la buena noticia de Cristo.
Si eres cristiano no te dejes llevar por el pesimismo infecundo y vuélvete hacia Dios para que atraviese tu vida de parte a parte por la grandeza de su amor.
Hay dos tradiciones en el pensamiento cristiano con respecto a la relación fe y razón: la conciliatoria y la polémica. La tradición conciliatoria parte del principio de que la razón y la fe se complementan y para la tradición polémica ambos se contradicen.
Y ambas tradiciones pululan en el ambiente y de vez en cuando entrecruzan sus espadas.
Miguel de Unamuno decía que la razón y la fe se necesitan y critican mutuamente, y sólo se abrazan como luchadores.
Y bien que sabía San Pablo de Tarso que el cristiano tiene que dar razón de su fe y cimentar sus creencias en postulados fuertes que no sean capaces de arrancar ni siquiera los más airados vendavales.
Te sugiero en el día de hoy que intentes armonizar en tu existencia una razón que esté abierta continuamente a la trascendencia, que le da el soporte último y el sustento global de sentido, y una fe que razona y se sustenta en los pilares más profundamente filosóficos.
No pienses que la fe es algo tan misterioso y tan oscuro que raya en el subjetivismo más primario y en un edificio ideológico irreal y engañoso, porque solamente desde la fe la vida puede encontrar su sentido más profundo y su soporte más manifiesto.
Y si algún día sientes la tentación de abandonar la fe en nombre de la razón, no lo hagas porque entonces tu vida entrará en dimensiones inmanentes demasiado estrechas.
Una familia fue a la playa para pasar una jornada de descanso entre la arena y el agua. Tenían dos niños pequeños que alegres y contentos estaban jugando en la arena, creando sus propias figuras y castillos. Eran realmente felices y estaban muy contentos.
Los padres estaban cerca de ellos y vigilaban cualquier movimiento que hacían los niños. Estaban muy contentos de ver a sus hijos divertirse.
La tranquilidad de los padres cambió drásticamente cuando vieron a una anciana mal vestida y despeinada, que iba recogiendo cosas de la arena.
Los padres creyeron ver un peligro para los niños en aquella vieja y llamaron rápidamente a los niños, que dejaron de inmediato de jugar y fueron a cobijarse al lado de sus padres.
La anciana pasó a su lado y los miró apenada un buen rato, y al marcharse sonrió a los niños.
Pocos días despues supieron que aquella anciana había muerto. Supieron por algunos del lugar que cuando era joven su hermano se quedó inválido por cortarse con un cristal en la playa, y desde entonces, prácticamente toda su vida, se había dedicado a recoger cristales y vidrios que había en la playa para que los niños no se cortasen.
Y lamentaron con furia su falta de compasión y sus prejuicios hacia aquella anciana.
Y dijo el profeta: La vida es un huracán repleto de oportunidades que un día florecerá casi sin notarse en las manos del Eterno. Cada hombre y cada mujer que vienen a este mundo, arrastrados por la misma existencia, danzarán en las manos del Creador en muchos momentos sin que al menos lo sepan y sean concientes de ello.
¡Sí, somos como dos bailarines en la pista, que no sabemos a ciencia cierta quién está más íntimo y más escondido!
¡La vida misma es un misterio que nos lanza hacia pautas cada día más auténticas aunque sea desde caminos insospechados y caminos cada vez menos ciertos!
Tú necesitas saber que cuando realizas una actividad en el fondo lo que tú buscas es que tu alma se sacie de felicidad y bien sabes que no todas las ofertas que nos plantean la sociedad llevan a este cumplimiento. Los lirios del campo alcanzan cuotas perfectas de belleza y los humanos estamos llenos de talentos y dones que nos deben de entusiasmar hasta el fondo desde el amor profundo al otro.
La vida misma es todo un canto y tu mayor tesoro que debe de ser descubierto, y revelado desde el alba hasta la noche.