LUCES EN LA NOCHE.  

211.- Declaración de Obligaciones humanas.

                Jostein Gaarder, autor de "El mundo de Sofía", comentaba que "el próximo siglo necesita un paso más en el compromiso global por la justicia y el desarrollo. Requiere una Declaración de Obligaciones humanas. Porque no tiene sentido seguir hablando de derechos si no nos marcamos unas responsabilidades.

                ¡Magnífica manifestación de Jostein que nos recuerda a todos los humanos que no hay derechos sin deberes y responsabilidades!

                Los sabios nos recuerdan que una persona que no sabe obedecer no debería mandar y que solamente exigiéndose a sí mismo será posible poder exigir a los demás, pues de la misma manera solamente se puede hablar de derechos cuando los deberes estén reafirmados y las obligaciones contempladas.

                En la sociedad actual, demasiado preocupada en airear los derechos de todos los ciudadanos, convendría recordar las palabras de Gaarder y decirles a todos los hombres y mujeres, jóvenes y niños, que para que los derechos tengan efecto convendría también darle alas a las obligaciones.

 

212.- Aceptar nuestro pasado.

                Oprah Winfrey es negra, procede de un barrio pobre de una ciudad del Sur de su país y tiene 44 años. Fue nominada a los oscar como mejor actriz secundaria por su papel en la película "El Color Púrpura" de Steven Spielberg. Está considerada como la mujer más poderosa de la televisión en su país.

                Fue violada a los nueve años y acosada sexualmente de los 10 a los 14 años por amigos y familiares. Y Oprah comentaba acerca de esta experiencia de su infancia: "He sido aplaudida y criticada por hablar de esto tan abiertamente. Pero el pasado es un filtro que da color a la vida. Creo que es necesario afrontarlo, expulsarlo y seguir adelante"

                ¡Magnífica solución de Oprah que ante situaciones negativas de su pasado comprende que necesita aceptarlas tal como son  y asumirlas para que puedan ser purificadas, y esto le ayuda a seguir caminando hacia delante!

                ¡Cuántas decepciones y frustraciones de nuestro pasado no han sido aceptadas y están ahí rondando en nuestro interior impidiendo nuestra realización personal y destrozando todo intento de avance maduro hacia el futuro!

 

213.- Volver al amor primero.

                No olvides en el largo palpitar de tu existencia el impacto del amor primero hacia Dios. Los días con nubarrones impiden ver el sol aunque él está detrás grandioso y brillante, así también la noche oscura ciega al alma para "ver" a Dios aunque Él está en su más recóndito centro.

                No te fatigues en tus obras y trabajos cuando tu alma ha perdido la ilusión y el empuje del principio.

                Volver al amor primero cuando no escatimamos horas para rozar lo divino en el silencio de una capilla o en la belleza de una montaña.

                Volver al amor primero cuando tu fe te hacía salir a los jóvenes y niños, mayores y ancianos, para comunicarles sin demasiado protocolo que Dios es el único capaz de saciar la sed de eternidad que tenemos y dar al alma sus mejores intenciones y sus más firmes sentimientos.

 

214.- Volver.

                Cuentan que un teólogo, conocido mundialmente por sus grandes conocimientos bíblicos y su altura teológica, comentó que su verdadero fundamento espiritual no habían sido los libros ni las grandes teorías de los grandes autores que había estudiado.

                El continuamente afirmaba que después de tantos estudios, publicaciones, charlas, conferencias por muchos lugares en el mundo entero, retiros y meditaciones lo único que caldeaba su espíritu y lo llenaba totalmente de una paz indescriptible era el recuerdo de su infancia cuando su abuela le enseñó a rezar y sus ratos de oración en el Sagrario de su Parroquia.

                Y aquel teólogo, admirado por sus conocimientos, recordó que lo único que había hecho era volver, volver a su balbuceo religioso y a su primer encuentro con Cristo.

 

  215.- Si no sois como niños....

                En una reunión de catequesis surgió la inquietud de saber qué intención tenía Jesús al decir que "si no sois como niños no entraréis en el Reino de los cielos" (Mt 18,1-5).

                Un joven repuso que los niños son muy inocentes y que la intención de Jesús era alentar a sus oyentes para que volvieran a la inocencia primera, sin pensar nunca mal de los demás.

                Otro joven exclamó que los niños son muy vulnerables y que para entrar en el dinamismo de la fe era necesario no pensar demasiado y amar mucho.

                Una joven dijo que los niños son muy obedientes y que ser creyentes supone obedecer una serie de mandamientos y obligaciones de una determinada Iglesia.

                Pero un joven sentenció que la verdadera y última intención de Jesús al poner como ejemplo a los niños era recordarle a sus oyentes que el fundamento último de la fe en Dios es la confianza plena, saberse acompañado en las alegrias y las tristezas, la salud y la enfermedad, en los triunfos y en los fracasos. Y que el niño no es inocente sino que confia plenamente en sus mayores y adultos.

                Y todos, a la luz de aquellas intervenciones, reconocieron que Jesús de Nazaret era grande y sus palabras válidas hoy, sobre todo en un mundo de desconfianza y grandes desengaños.

 

216.-No al vacío.

                Y dijo el profeta: El vacío que os invade en momentos llegará a romperse como la noche cuando llegan los rayos luminosos del sol. No os dejéis intimidar demasiado con la angustia que paraliza la esperanza y el sentimiento vacío del absurdo que teje su tela de araña en el corazón inocente del hombre.

                Días vendrán en que lamentarás haber nacido e incluso te quejarás amargamente por qué te dieron a mamar de sus pechos, pero ten ánimo y no te ancles en el desprecio.

                Y si tienes la tentación de ocultar tu vacío de riquezas y de amores pasajeros que dejan caldeado el contorno y frío lo interno no te engañes a ti mismo.

                Te digo, aunque no lo creas en este preciso momento, que la hoja seca cae del árbol y el alma humana cae en el hastío cuando se sumerge en lo absurdo y olvida que ha sido creada para alabar y bendecir a Dios.

 

217.-Como la burra del Domingo de Ramos.

                Un sacerdote se creyó por momentos que era alabado por sus cualidades y talentos. Su espíritu se veía radiante y elevado en exceso.

                Un buen día un joven se acercó a él y le dijo que necesitaba urgentemente hablar con un sacerdote para recibir el sacramento de la Penitencia.

                Comenzaron a hablar y el joven empezó a abrir su alma a aquel sacerdote. A los pocos minutos el joven repuso: "usted como persona no me interesa, yo vengo a usted como la presencia de Cristo pastor en medio de nosotros y para recibir la absolución a mis pecados".

                El joven se marchó y el sacerdote,  por la noche, en su examen de conciencia, descubrió que le había pasado como a la burra que llevó a Jesús en el Domingo de Ramos. Todos alababan y bendecían a Jesús como el Hijo de David, pero la burra, toda contenta y animosa, creía que aquellas aclamaciones eran por ella.

                Y aquel sacerdote recordó años más tarde que  aquel joven le dio la mejor lección de toda su vida, y gracias a él creció en la humildad en su ministerio sacerdotal.

 

218.-Vasija de barro.

                Y dijo el profeta: Tú eres una vasija en manos del alfarero. Pero solamente seremos purificados si tratamos a los demás como queremos que nos traten.

                Sabemos que el árbol se conoce solamente por sus frutos y que la medida que usemos la usarán con nosotros.

                Tu barro es quebradizo y solamente descubrirás que lo santo está al servicio del hombre, y no viceversa.

                Días vendrán en que desearás no haber nacido pero te pediría que busques el Reino de Dios y su justicia, y todo se nos dará por añadidura.

                No olvides que donde están tus riquezas estará también tu corazón. Pues yo os digo que "no amontonéis riquezas en la tierra, donde se echan a perder, porque la polilla y el moho las destruyen, y donde los ladrones asaltan y roban. Acumulad tesoros en el cielo, donde nos se echan a perder, la polilla o el moho no las destruyan, ni los ladrones que asaltan o roban" (Mt 6,19-20).

 

  219.- Soportar dudas.

                La fe tendrá que soportar dudas que jamás hayas meditado. Tu vida se hace fuerte en momentos pero en tu larga lucha serás vencido en tus argumentaciones y herido en tu credo.

                En tu peregrinar angosto la existencia misma será deshojada en sus más increibles centros, y en el fondo pocos cimientos quedarán levantados.

                La vida misma jamás ancla sus redes en un mismo mar, pues deambula de parte a parte, buscando una playa que amaine los vendavales  y satisfaga la sed de eternidad.

                Deshojada y sin aliento, la fe misma brillará despacio en medio de tantas palabras y mensajes caducos, que hieren al hombre en su más clara dignidad y su más elevado humanismo.

 

220.- Dios es padre y madre.

                Y dijo el profeta: Dios es el padre que acoge y la madre que abraza. Aunque tu vida se aleje de lo eterno y lo sientas ausente de tus fatigas. Él estará esperando sin desmayo tu regreso, quizá motivado por la desolación y el desengaño.

                Dios tiene un corazón generoso y compasivo que hace estallar en añicos el alma de los buenos y cumplidores, demasiado ocupados en hacer méritos a sus ojos y poco entusiastas con el perdón y el arrepentimiento.

                Una madre representa el cariño, la delicadeza, el amor sin condiciones, la mediación en beneficio del hijo; un padre simboliza la autoridad, el brazo fuerte y el sustento seguro de una vida responsable.

                Eso es Dios, padre y madre, calor y apoyo, sustento y fuego, aliento y compasión, misericordia y felicidad, aliento en las caídas y esperanza en el camino.

                En el fondo todos somos hijos pródigos, necesitados de amor y suplicantes de compasión.

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