LUCES EN LA NOCHE.  

 

  261.-Mensajero de la paz.

                Cierto día un hombre, considerado como un gran mensajero de la paz, fue consultado por un joven y le preguntó sobre el secreto de su identidad como líder de la paz.

                Y este hombre contestó con luz en los ojos y sonrisa en el corazón: "Mi principio es simple y sencillo, pero este convencimiento me ha hecho ser tremendamente eficaz: cuando uno quiere, dos no riñen. Este lema tan sencillo se concreta en decisiones y acciones muy concretas, ya que si me insultan, nunca me siento herido en mi ego. Si me golpean, retengo los golpes con la fuerza de la paz pero jamás cedo en mi compromiso por la paz y la justicia. Si me declaran la guerra, intento rezar y pedir en mis oraciones por esos aparentes enemigos. En definitiva, creo que este camino es el único que lleva a un hombre o una mujer a ser un líder de la paz".

                Y aquel joven aprendió la grandeza de un alma y el aroma de una bendición para el mundo.

 

262.- ¿Por qué tienen hambre?

                Helder Cámara ha sido uno de los más grandes profetas de América Latina y uno de los más claros defensores de los pobres.

                Helder comentaba con fuerza: "cuando doy pan a los pobres, me llaman santo; cuando pregunto por qué tienen hambre, me llaman comunista".

                Bien es cierto que el drama del hombre tiene su origen en la injusta desigualdad y en el desigual reparto de la riqueza.

                Y este clamor de los pobres, que se pierde en los orígenes de la fe, pide con urgencia un análisis riguroso de las causas estructurales de la pobreza: "he visto la opresión de mi pueblo..."

                Esta queja si que llegue a Dios como incienso que se eleva y un reclamo para superar las desigualdades.

                Hay causas económicas y políticas, que indican sin ambigüedad que el problema del hambre, tiene su origen, y el mundo mal repartido es un polvorín que camina hacia el desastre.

                Mientras unos viven en la abundancia, otros humedecen sus vidas en la hambruna más descarada, y de vez en cuando algunos cogen una patera para esconderse en los sueños del mundo de los ricos.

 

263.-La auténtica relación.

                Pablo VI comentaba con una evidencia rotunda: "Antes de hablar, es preciso escuchar la voz, y, sobre todo, el corazón del hombre, comprenderlo y respetarlo en lo posible y, cuando merezca la pena, seguirlo. El clima del diálogo es la amistad y, mejor aún, el servicio".

                ¡Qué bellamente expresó el Papa los procesos de una auténtica relación!

                Antes de hablar y compartir inquietudes es necesario escuchar lo que el otro dice y qué significado tienen sus palabras.

                Después comprender que estas palabras brotan de una persona con sentimientos y con una vida que palpita y suspira, y que se estremece en el camino.

                Y poco después, en el mismo nivel y tiempo, como un enlace que traspasa toda comunicación, el dinamismo que lleva a comprender al otro y respetarlo, aceptarlo y disculparlo, ayudarlo y compadecerlo...

                Y, en el culmen de esta relación, aparece la amistad como la más limpia y auténtica, realizada y eficaz, como la maravillosa armonía de un duó bien avenido.

                En este día, por favor, vive las palabras gigantescas del Papa Pablo VI y serás una bendición para la humanidad.

 

  264.- María, la paralítica.

                María es una mujer paralítica, tremendamente risueña y existencialmente vitalista. Todos los días agradece a Dios el estar viva y verse rodeada de los suyos.

                Y a todos impresiona la sonrisa gigantesca de María. Su minusvalía física no es índice para no encontrar sentido y gratitud hacia la vida desde Dios.

                Y descubrimos que estas almas grandes, tan cerca del sufrimiento y tan amigas de los dolores, son estímulos y apoyo en el caminar de muchos, que solamente un dolor de cabeza le hace quejarse día y noche de su amargada existencia.

                Y gente como María son las que mantienen vivo el rescoldo de la fe y la bondad del hombre, la grandeza de las personas y el crecimiento en el sufrimiento, en ocasiones superando su debilidad.

                Y la experiencia nos hace descubrir que cuando vas a visitar a un enfermo de esta gran talla humana sentirás gozosamente que tu alma engradece al Señor y que más que hacer un bien a esa persona, ese enfermo te aporta algo de su grandeza y algo de su fuerza para que tú asumas tu vida entera y sea una ofrenda agradable a Dios.

 

265.-Valle de lágrimas.

                Cierto día un profesor de religión intentaba comunicar a sus alumnos que la vida en ocasiones es difícil de transitar y tiene muchos recodos donde abunda el sufrimiento. Y sugirió que la piedad popular lo ha transmitido como un "valle de lágrimas" o "una mala noche en una mala posada".

                Una alumna se rebelaba abiertamente sobre esta visión, tan pesimista y tan poco entusiasta con la realidad según ella. Y la expresión "Valle de lágrimas" le parecía nefasta y rastrera, poco humana y que le hacía sentirse muy mal.

                El profesor repuso: No quiere decir que no haya momentos de felicidad en la vida del hombre, que en ocasiones dura menos de lo esperado, sino que en el caminar de esta historia está cargado de torturas, injusticias y desastres. Es en esta vida cotidiana donde el hombre experimenta el sentido trágico de la misma existencia.  Algunos jóvenes les encanta otras expresiones que expresan en el fondo la misma noción de lo trágico de la vida: "la vida es un excremento".

                Te insisto que si tengo que elegir entre "Valle de lágrimas" y "la vida es un excremento", tantas veces repetida en las conversaciones cotidianas, sin dudarlo me quedo con Valle de lágrimas.

 

266.-El auténtico culto eucarístico.

                Para celebrar el auténtico culto eucarístico es necesario tomar conciencia de nuestra condición de discípulos y seguidores de Jesucristo, muerto y resucitado.

                El auténtico seguidor de Jesucristo está convencido de que solamente la vida puede convertirse en culto agradable al Dios de Jesucristo, y esa ofrenda agradable a Dios pasa por tres cualidades básicas en la celebración de la fe: consciente, activa y piadosa.

                Solamente si nuestra presencia es consciente de la verdadera entrega sacrificial de Cristo en la eucaristía, es posible hablar que hay una colaboración humana con ella, una colaboración hecha desde la libertad, la disponibilidad y la obediencia.

                Solamente si nuestra presencia es activa será posible contemplar la verificación de la entrega a Dios, hecha diálogo salvífico para cada uno de los creyentes que toman conciencia de su pequeñez frente al Misterio.

                Solamente si nuestra presencia es piadosa es posible sentir radicalmente el vaciamiento y la expropiación de Cristo a favor de la vida entera del creyente.

                En definitiva, dime cómo celebras y te diré cómo anda tu fe, porque es urgente hacer un proceso de eucaristizar la vida cristiana entera

 

267.-Iglesia peregrina.

                La Iglesia admite en su más profundo convencimiento la comunión de los santos y la interrelación íntima, sellada en el misterio pascual de Jesucristo, de la Iglesia peregrina, purgante y triunfante.

                Y la Iglesia peregrina, la que caminamos por esta tierra hacia la casa del Padre, reclama continuamente la intercesión continua de la Iglesia triunfante, que en ocasiones acerca hacia nosotros cantidad de dones y gracias derramadas desde el Señor.

                Y la Iglesia purgante espera con ahínco la súplica y la oración de los peregrinos para que la fe y la oración los purifique de sus pecados.

                Y la Iglesia triunfante continuamente nos sorprende con algunas manifestaciones misteriosas.

268.-Carta de Salomé.

                Salomé, la hija de Herodías, escribió una carta a su mejor amiga poco antes de morir: "Mi madre era una mujer muy impulsiva y tremendamente pasional. Había dejado a mi padre para irse con mi tío, el rey Herodes Antipas, hermano de mi padre.

                Pero apareció en el horizonte Juan, llamado el Bautizador, el profeta que bautizaba en la orilla del río Jordán, cerca de Jerusalén. Para muchos, Juan era un gran profeta que hablaba de justicia y de la conversión para prepararse a la venida del Mesías, pero para otros era un impostor, un enemigo de los intereses de Israel.

                Sus palabras de fuego parecieron insoportables cuando criticó abiertamente la relación de mi madre con mi tío Herodes como adúltera y pecaminosa. Y en los ojos de mi madre vislumbré su propia pena de muerte.

                Fue encarcelado en el palacio de Maqueronte. Pero a pesar de que mi madre pedía su muerte, Herodes la contrariaba y no le hacía caso.

                Pero la danza y el vino fueron nuestros aliados para conseguir de Herodes la deseada muerte de Juan. Mi cuerpo, todo movimiento en la danza, fue el motivo de provocar en Herodes aquellas palabras mágicas: "pídeme lo que quieras que te lo daré". Y asesorada por mi madre, pedí la cabeza de Juan en una bandeja de plata.

                Ahora Juan está muerto y mi madre sonríe día y noche su más glorioso triunfo. Mientras yo me muero con remordimiento y despreciando mi ego. Pido a Dios que me reciba en su regazo y me acoja en sus moradas.

 

269.-El camino de un seguimiento.

                Y dijo el profeta: En el camino del seguimiento de Cristo no hay que poner el acento en el esfuerzo voluntarista para buscar la perfección, limando asperezas y pecados, sino la iniciativa amorosa y libérrima de Dios que sale al encuentro del hombre para atraerlo hacia sí.

                La fuerza no radica en buscar, con nuetra propia voluntad, los diversos caminos de la plenitud, en ocasiones distante y lejana, sino en la apertura dócil al Espíritu.

                Si el acento lo ponemos en nuestro propio esfuerzo caeremos en la frustración y en el desánimo, convencido de que esta senda es tortuosa y nuestros pasos diminutos.

                Dios sale al encuentro del hombre, alcanzando su punto máximo en Jesucristo, que lo llama a la santidad y a la perfección.                En definitiva, nunca conseguiremos por nuestro esfuerzo alcanzar la vida perfecta de Dios, si no es desde la apertura incondicional al Espíritu.

 

270.-La transformación eucarística de los creyentes.

                Es necesario que hagamos una progresiva transformación eucarística de la vida de los creyentes en Cristo.

Solamente la vida concreta y real, histórica y entregada, puede ser celebrada, y solamente la celebración auténtica puede llevarse a la vida.

                Verdaderamente la eucaristía es el "culmen de la vida cristiana" pero no hay culmen si no hay una vida que culmine.

                No puede haber divorcio entre la vida y la eucaristía, el compromiso social y la celebración litúrgica, so pena de fragmentar la vida cristiana.

                El verdadero culto se integra en la vida, en la fidelidad a la alianza, en la promoción y el compromiso.

                No solamente podemos subrayar la subida de la ofrenda grata a Dios en todo culto, sino el descenso de Dios a favor del hombre.

                El culto y la vida son dos caras de una misma moneda. Ambos verifican la entrega a Dios, ya que el culto auténtico encarna al hombre en la verdadera historia, no ajena a la historia de salvación.

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