LUCES EN LA NOCHE.
Desarrolla en el día de hoy el maravilloso don de la autoestima: no tengas miedo a comunicar tus sentimientos y tus pensamientos, acéptate a ti mismo como eres, esfuérzate en escuchar al que tienes a tu alrededor, ten un gran sentido del humor y la necesaria humildad para saber vivir en verdad, saborea las pequeñas cosas que tienes a tu alcance y vive la vida que te ha sido regalada, busca lo positivo que hay en cada persona y encuentra soluciones a los problemas que te depara la vida en vez de quejarte amargamente de ella.
Este día seguro que será un día especial en tu existencia, te lo aseguro.
Una mujer en un grupo de reflexión afirmó abiertamente: “Yo soy una madre con tres hijos. En algún momento de mi vida como madre tuve la tentación de querer ser amiga de mis hijos y tratarles en un plano de igualdad, compartiendo mis problemas y mis inquietudes como si tuvieran mi edad y mi madurez. Hoy he descubierto que mi papel de madre es más importante que mi amistad con ellos porque debo ser educadora y acompañante, maestra y guía, amiga y confidente, centinela en la retaguardia y faro en la vanguardia”.
¡Qué bien supo aquella madre expresar la gran tentación de muchas madres hoy que para ganarse a sus hijos se ponen a su altura y hacen flaco favor al crecimiento humano de sus propios hijos!
¿Acaso en la historia humana los mejores hijos e hijas no están unidos en la esfera de lo religioso y en relación con el Misterio?
Bien sabemos que en nombre de Dios se han realizado numerosas torturas y multitud de asesinatos y abusos a los derechos humanos, pero no es menos cierto que sin Dios el panorama se oscurece y las víctimas de la historia no tienen esperanza ni consuelo en su sufrimiento.
La religión auténtica humaniza nuestros pasos y nos hace sentirnos anclados en una relación radical y cierta, con una mirada hacia el punto omega que más allá de la realidad finita nos hace vislumbrar la grandeza del final y la hondura del presente.
En cierta ocasión, un joven entristecido comentó en un grupo de reflexión y formación cristiana:
“Estoy desesperado y abatido, ¿Qué podemos hacer cuando todo está por hacer y la injusticia es tan grande que ni todas las obras de caridad serían suficientes para solucionarla?. Creo que no hay voluntad política ni personal para que se realicen los cambios necesarios”.
Hubo un silencio abasallador en la sala. Nadie sabía qué responder, pues en el fondo todos pensaban igual. Sin embargo, el catequista recordó unas palabras de una mujer grande, Madre Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.
Siente como tuyas estas palabras de Madre Teresa y descubre que sin tu ayuda todo queda más desfigurado y más egoísta, encerrándote en tu propio ombligo y en tus propias redes.
Un sacerdote visitaba a un enfermo de cáncer que estaba muy grave. Era realmente un hombre creyente y devoto de la Virgen María, la madre de los enfermos. Aquel hombre respiraba y hablaba con dificultad.
El sacerdote no sabía qué decir y cómo romper la tensión que se crea cuando visitas a un enfermo. Los minutos parecían horas y el silencio un aliado de la soledad.
A los pocos minutos llegó la mujer de este enfermo, saludó al sacerdote y dijo: “Padre, nosotros somos creyentes y no hay un solo día que no ofrezcamos la enfermedad de mi marido al Señor. Él la ha ofrecido para que haya más vocaciones misioneras.
Yo en muchas ocasiones me dirijo al Espíritu Santo y le digo: Espíritu, tú eres el impulso y la fuerza. Manda una pizca de tu lumbre y sana a mi marido. Pero Padre mío, que no se haga nuestra voluntad sino la tuya”.
Entonces comprendió el sacerdote que en
aquella casa había acontecido el maravilloso don de la fe y la entrega al
Padre.
Manuel Gutierrez Aragón, uno de los cineastas españoles más importantes de la actualidad, declaraba que “Lo normal y lo cotidiano se aprecian más desde la anormalidad”.
La verdad que casi nadie está a gusto con su vida y con su destino. El casado añora la vida independiente del soltero y el soltero desea la vida comunitaria del casado. El político desea la tranquilidad del campesino y el campesino añora la vida del hombre que posee un escaño en el parlamento. El que tiene el pelo rizado hace todo lo posible por alisárselo y el que tiene el pelo liso va a la peluquería para rizárselo.
A veces consideramos que la vida del otro es más interesante que la nuestra, y no sabemos que cada uno lleva sus zapatos y anda sus propias pasos.
Tu vida es valiosa a los ojos de Dios, aunque sea una vida sin grandes sobresaltos.
Señor, en esta mañana, quiero poner mis labios y mi corazón en tu presencia poderosa. Danos hombres y mujeres que sepan soñar despiertos en este tiempo tan pragmático en sus raíces y en sus apariencias.
Danos, Señor de los mil nombres, Dios de nuestros padres, hombres y mujeres que dejen en el armario de su dormitorio los garfios del miedo, que paralizan casi sin darnos cuenta la llama de nuestra libertad, y ponnos alas de perfección en los pies.
Danos, Señor de las promesas, hombres y mujeres buenos que sepan lo que es amar a Dios y a sus criaturas. Hombres y mujeres grandes que tengan fuego en el corazón y lágrimas en sus adentros.
En la novela “Las sandalias del pescador” de Morris West el cardenal Rinaldi, poco antes de ser elegido el papa, un papa eslavo, Cirilo Lakota, comenta que había que elegir un hombre “con corazón suficiente para saber lo que muerde las entrañas de otros hombres y los hace sollozar de noche contra las almohadas”.
¡Cuántas veces nos echan en cara a los hombres y mujeres de Iglesia la poca humanidad que corre por nuestras fatigas y la poca sintonía con los problemas que hacen llorar a los seres humanos en la noche oscura de su vida!
¡Cuántas veces recriminan a los que estamos anclados en la divinidad que no somos capaces de compadecernos ni siquiera de aquellos que tenemos al lado y se nos hacen borrosos desde nuestra propia niebla!
Cuando la vida, en ocasiones fatigosa y cansada, te haga llorar recuerda que hay Alguien más grande que tus lágrimas y más poderoso que aquello que hizo estallar en tu corazón la desesperación y el vacío.
Cuando los arpegios de la soledad desean que sean tocados en tu corazón recuerda que Alguien ha sellado tu existencia a la pasión y muerte de Cristo.
Cuando sientas que la vida te ha dejado fuera del tiempo recuerda que Alguien, que está más allá del tiempo y del espacio, ha deseado hablar a tu corazón, y ése es el único diálogo que quiere hacer Dios con el hombre.
Cuando el vaso se llene de problemas reza:
¡Oh, Dios, dame luz para ver, ciencia para saber, y valor para transitar mi
camino virgen!
Antonio Machado, uno de los poetas más emblemáticos y más importantes de nuestra lengua, afirmaba: “Los que están siempre de vuelta de todo son los que no han ido a ninguna parte”.
El pasota, en el fondo, no es aquel que por haber llegado a un punto de encuentro es capaz de sopesar lo bueno y lo malo, y pasa de esa realidad, sino más bien aquel que reclama su propio pasar de largo porque no ha llegado o teme llegar.
El pasota no aporta nada positivo a la sociedad ni a la historia, muy al contrario, se queda en su propia desesperanza y deja que otros sean protagonistas de su historia que se ha negado a dirigir.
Bien saben muchos políticos y muchos dirigentes que el aparente pasotismo de muchos votantes es la mejor baza para dirigir a las masas sin críticas ni recelos.