2.- LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS.
(8/06/1999)
La educación de los niños se ha convertido en uno de las
cuestiones más importantes para la gestación del diseño de cualquier
sociedad. Siempre ha sido una honda preocupación en todas las culturas, quizá
porque en ellos se vean a los adultos del mañana.
La pregunta de muchos padres
y educadores hoy es: ¿Cómo educar a los hijos? ¿Qué comportamiento hay que
tener con ellos para "asegurar" en el futuro un adulto honrado y
feliz, abierto a los demás y los grandes valores humanos?
Muchos piensan que el drama del niño hoy radica en que ha caigo en las
redes de sus propios deseos y apetencias, y los padres han sucumbido a estas
apetencias, rompiendo en ocasiones la exigencia del razonamiento y el respeto a
los demás.
Muchos piensan que el niño hoy es víctima de la falta de valores
morales que hay en la sociedad y en su entorno, que impide que los padres puedan
educarlos en unos esquemas éticos válidos.
Muchos piensan que los niños han caigo en las garras de la televisión y
ésta se ha convertido en el gran punto de referencia para ellos, tanto en su
conducta como en manera de pensar y relacionarse.
Muchos piensan que los padres valoran muy mucho que el niño aprenda todo
en la vida que sea "útil" en el futuro para su cualificación
profesional pero queda para un muy segundo término la formación espiritual,
religiosa, la educación en su relación con los demás, etc.
Personalmente pienso que la educación de los niños es una
tarea difícil y requiere un lento aprendizaje, pero si los padres no combinan
la autoridad con el respeto, la formación espiritual con la exigencia en sus
tareas escolares, el difícil equilibrio entre la tendencia a satisfacer los
propios deseos del niño con la responsabilidad y la palabra dada de los padres
sin retrocesos a causa de los chantajes del niño a base de llantos y lamentos,
la exigencia de respetar a los demás para vivir satisfactoriamente en la
sociedad reduciendo la tendencia del niño a hacer lo que quiera y lo que le
plazca..., entonces creo que seguirá la queja tan extendida de los maestros,
padres, catequistas, pedagogos que lamentan tan poca educación, tan poca vergüenza,
tan poco respeto en los niños de hoy y, sobre todo, en los adolescentes que
potencian bastante todo lo que en el niño es sólo un balbuceo.