4.-LA
MUERTE DEL PADRE. (4/08/99).
Estaba sentado en una mesa de un
bar con un grupo de amigos tomando una copa y escuchaba estupefacto el descaro y
la manera de hablar de un joven a su padre, que intentaba razonarle que no podía
darle más dinero y que debía de echarle una mano en el trabajo. El joven
comenzó a insultarle y a decirle "desgraciado" y
"miserable". Aquello era insoportable y bochornoso para aquella
familia en aquel lugar públio. Y fue un motivo para reflexionar acerca de lo
que está pasando en nuestra sociedad "civilizada".
"La muerte del padre" parece
haber alcanzado consistencia y proyecta sobre sí la amenaza ante la estabilidad
de los mismos cimientos culturales, potenciado por la escuela psicológica
"psicoanálisis".
Freud vaticinó, con su interpretación
"sui generis" de la tragedia Edipo Rey, la muerte del padre, y desde
este deseo parricida interpreta la vida del niño, de la familia y la vida
grupal.
Hoy asistimos al "sustituto de la
figura paterna" en todas las manifestaciones culturales y resulta curioso
que los valores, otras veces relacionados con el padre, como la
autoridad, el respeto a los mayores, la obediencia, el respeto a la
tradición, el reconocimiento y valoración a los que ejercen autoridad en la
sociedad y en los grupos humanos, el amor
al trabajo bien hecho y a la honradez,... han sido cuestionados por "la
agonía de la importancia del padre en la configuración real de la vida del
hombre actual".
El "sustituto paterno" alcanza niveles de
patología y no hay reparos para que los sociólogos hablen de la televisión
como el reemplazo del lugar que otras veces ocupaba el padre en la distribución
de la mesa en los hogares familiares. También advierten de la debilidad y la
poca consistencia que tienen el "rol del padre" en las series
televisivas que encandilan a millones de jóvenes y son líderes de audiencia.