6.-EL ANIMAL QUE SE
INTERROGA. (30/10/1999)..
En el tiempo en el que vivimos,
una época tremendamente cambiante y con una sensación de vacío en sus raíces,
donde las "grandes ideas globales" y los modelos de identificación,
las grandes teorías y planteamientos de comprensión han caído en gran medida.
Además, van surgiendo sin excusas posturas que rayan en el individualismo, el
narcisismo, la autoafirmación sin referencia al grupo y a los otros, la falta
de utopías, la insolidaridad, el rechazo hacia lo religioso como algo alienante
que aleja al hombre de su dimensión más humana, el desprecio hacia el futuro y
la reacción hacia objetivos a largo plazo, el apego hacia las apariencias y la
moda, la competencia cada vez más despiadada y el dominio casi exclusivo de la
máquina, el afianzamiento de la economía de mercado y la comprensión de las
desigualdades como algo necesario e imposible de solucionar, el ocio como
reclamo necesario frente a toda exigencia y sacrificio, el culto al dinero y al
poder como las únicas realidades seguras de cimentar una vida sin grandes
creencias y planteamientos racionales de lucha... En definitiva, una sensación
de cambio vertiginoso que van dejando a muchos hombre y mujeres en la
"cuneta del desequilibrio y el desajuste emocional". Y es entonces,
saliendo de su propio silencio, cuando brota, aunque quieran encarcelarla, la
pregunta más radical de la propia existencia del hombre:"¿Qué es el
hombre? ¿Hay diferencia cualitativa entre el hombre y el resto de los animales?
El hombre es un "animal generador
de cultura" con capacidad de pensar y estrategias para aprender ante
situaciones nuevas que van allá de su registro genético y el animal que ha
recibido el "don de amar y ser amado". Pero sobre todo, el hombre es
el "animal que se
interroga", un interrogante que camina por la vida. El hombre es una
pregunta que brota en cualquier momento existencial y surge el tan inquietante
¿por qué?: ¿Por qué existe el mal? ¿Por qué estoy aquí en el mundo? ¿Qué
hay más allá de la muerte? ¿Por qué existe el ser y no la nada? ¿Qué es el
ser humano? ¿De dónde venimos? ¿Adónde voy? ¿Dónde alcanzar la auténtica
felicidad?....
A decir verdad, la postura agnóstica
es un atentado hacia la misma dimensión existencial del hombre, ya que se
instala en la realidad presente y finita como la única existente, ahogando las
preguntas últimas tachándolas como absurdas, sin sentido y sin respuestas. Y
esta postura, tan en boga en nuestros días, no sólo se niega a la evidencia de
la misma andadura prehistórica e histórica de la humanidad sino que atenta
contra el sentido último de los sentimientos.
Lo importante debe ser suscitar
preguntas últimas e interrogantes profundos, que ayuden a superar posturas
superficiales, pragmáticas y evasivas. Lo que realmente hará más humano al
hombre es germinar preguntas existenciales, que hagan más poco
"satisfecha" la vida social y personal, mirando no tan complacientes
los criterios de moda y de la cultura dominante. Séneca afirmaba que "no
puedo decirte quiénes me irritan más, si los que quieren que no sepamos nada o
los que ni siquieran nos dejan ignorar", y bien sabemos por experiencia
propia que la vida posee ciertas incógnitas que ni el estudio ni el
razonamiento, ni la experimentación ni las más grandes sabidurías humanas
pueden desvelar. Y el ser humano tiene derecho a que nadie, en nombre de ningún
poder ni autoridad científica, quiere desvelárselo.
Uno de los intelectuales
que han descubierto el valor de las preguntas existenciales ha sido MIGUEL DE
UNAMUNO. Unamuno se preguntaba los grandes interrogantes de la vida, tales como
¿quién soy yo? ¿de dónde vengo?, ¿hacia dónde voy?, ¿cuál es mi
destino?, ¿qué habrá después de la muerte?, ¿por qué me resisto a
desaparecer para siempre?, ¿tiene meta y sentido el ansia de inmortalidad que
llevamos dentro?,... Y desde estas preguntas vitales trata de encontrar a Dios
desde la más absoluta duda en un clima de agonía, en pleno combate. Su búsqueda
es mezcla de lucha e incertidumbre, que le lleva a rebelarse ante todo lo
establecido y ante la misma realidad.
Hoy, en nuestra sociedad, donde los
valores de moda son el consumo, la insolidaridad, el hedonismo, la competencia más
atroz, el materialismo, la adoración del cuerpo ... parece que arrincona los
grandes interrogantes vitales como absurdos y poco eficaces para la preparación
técnico-profesional de los ciudadanos, pero ella misma abre la ventana para que
busquen "sustitutos enfermos" que amenazan la misma estabilidad social
y humana de la vida, porque los hombres que se niegan a ver más allá de las
apariencias y se niegan a las creencias y a los mismos sueños atentan contra la
misma dignidad del ser humano, que siempre ha soñado más allá de su propia
pequeñez y ha mirado más allá de lo que simplemente palpa y toca. A fin de
cuentas, solamente las preguntas existenciales, que enlazan con la búsqueda de
sentido global último a la vida, son las que nos harán más humanos y más
sedientos de perfección.