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LA NECESIDAD COMO MOTOR VITAL (20/11/2000)
Omar había decidido conseguir unas cotas razonables de felicidad y quería
comprenderse a si mismo como hombre auténtico y realizado.
Había reflexionado sobre
los motores existenciales de sus propias actuaciones y los impulsos más
profundos de sus pensamientos, obras y palabras, la
razón más auténtica de sus motivaciones y el punto de partida de su
peregrinar histórico.
Su experiencia vital le
había hecho comprender que en todas
sus conquistas y posesiones había algo en él que le vaticinaba su ansia de
felicidad, insatisfecha después de cada posesión.
Serenó su espíritu y
supo que el punto de partida de la conducta humana es la necesidad (Maslow),
pues el ser humano es incompleto que ansía mayores estadios de felicidad.
Sabía que sus necesidades
fisiológicas estaban cubiertas pero se sentía necesitado de personas que le
proporcionaran seguridad y realidades que le hicieran sentirse seguro (una casa,
dinero, un puesto de trabajo...).
Poco después, se sintió
rodeado de toda seguridad material pero reconoció que necesitaba sentirse
querido, amado, aceptado e integrado en un grupo. Vislumbró que la soledad y el
miedo a sentirse solo eran las verdades diarias para muchas personas de su
alrededor.
Más tarde, luchó con
todas sus fuerzas para ser alguien valorado y con prestigio en su grupo y en la
sociedad. Sabía que aspiraba a que los demás confiaran en él y reconociera su
valía.
Pero en el silencio de la
noche, cuando los ruidos callaban y las sombras invadían lo cotidiano,
comprendió que lo que verdaderamente anhelaba era alcanzar plenitud y sentirse
único e irrepetible, auténtico y plenamente desarrollado, con capacidad de
amar y sentirse amado.
Más tarde, supo Omar que
su historia es la historia de cada hombre o mujer que vienen a este mundo y el
compendio de nuestras conquistas y aspiraciones, frustraciones y desengaños.