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LA VIDA NO ANALIZADA (27/11/2000)
"La
vida no analizada no vale la pena vivirla", decía Sócrates. Pero esta
advertencia sapiencial parece ser echada en nuestra sociedad en saco roto.
Hay
una tendencia lamentable a endiosar la comedia y convertir en cómica todas las
esferas del tejido social; transformar los 365 días en un perenne carnaval con
mil caretas de la vida cotidiana y con una sola pretensión: entretener, hacer
reír al espectador de turno, ansioso de devorar todo cuanto le proyecten,
condenando al olvido y al arrinconamiento todo aquello que le encauce a la
reflexión y al análisis, tachándolo de serio y metafísico.
Y
esta tendencia infatiloide y tragicómica de la interpretación histórica, que
enmarca lo trágico en un contexto de bufones a sueldo, donde provocar la risa
al ciudadano parece ser la única finalidad pedida a los estrategas de los
programas de acción.
Pienso
que este planteamiento es de consecuencias negativas gigantescas para el futuro
de la humanidad, para el conjunto del saber y las culturas contemporáneas y
comprendo la reacción de intelectuales a esta trivialidad de la vida pública.
Atrás
quedaron las páginas más gloriosas del espíritu humano de mano de Sócrates,
Platón, Aristóteles, Agustín de Hipona, Pascal, Descartes, Hegel, Tomás de
Aquino, Shopenhauer, Nietzsche, Feuerbach, Marx, Sartre, Camus,...; se tachan de
serios, demasiados serios.