40.- LA IGUALDAD DE LA MUJER
(4/04/2002).
A raíz del Vaticano II, la Iglesia ha
mirado con ojos nuevos la situación de la mujer.
La
mujer, en este tiempo, ha conseguido una importancia y una mayor participación
en la vida social y pública. Su presencia es cada vez más creciente en el ámbito
económico, político, laboral y, como no, en el apostolado de la Iglesia.
La
promoción social y las reivindicaciones justas de la mujer en el ámbito social
no debe impedir su mejora en el hogar y su papel como madres, que necesita de
manera apremiante ser replanteada en nuestra cultura occidental.
El
derecho de la mujer a su dignidad conlleva que no se le impida tener acceso a
una educación y a una cultura iguales a las que se conceden al hombre. Además,
en las reivindicaciones legítimas, la mujer reclama la igualdad de derecho y
de hecho con el hombre.
Estas
manifestaciones conciliares dan por fundamentado que la propia dinámica de
lucha por asegurar el derecho y la igualdad de la mujer está valorada por la
Iglesia, si bien aún queda mucho camino por recorrer y muchos muros que
destruir.
Puede
que el movimiento feminista haya planteado las reivindicaciones en las misma
clave que criticaba antaño al movimiento machista, el dominio de un sexo sobre
otro.
Defender la igualdad conlleva promover la igualdad de iguales pero diferentes en sus papales.