44.-EVANGELIZAR
AL HOMBRE DE ESTE TIEMPO (11/08/2002).
Me
pregunto realmente si el mensaje cristiano está dando respuesta a las preguntas
existenciales del hombre del nuevo milenio, tan vacío en sus contornos y tan
superficial en sus adentros.
La cultura
se ha fragmentado en tantos frentes y tantas sub-culturas, que es difícil
gestar una síntesis teológica, espiritual, existencial y humana en la mayor
parte de los ciudadanos. Además, los grupos, catalogados como marginales,
quieren ampliar sus convicciones a colectivos cada vez más amplios y no admiten
las posturas tradicionales de rechazo o aberrantes, no quieren que sus criterios
no sea escuchados, consensuados y recortados por leyes, debates o tratados.
Esta
cultura se mueve entre el rechazo por lo establecido y la atracción hacia lo
desconocido:
Muchos jóvenes
rechazan la resurrección de los muertos pero se apasionan con el espiritismo y
la comunicación con los espíritus de los muertos.
Muchos
estudiosos rechazan la existencia de Dios como alienante, evasivo y antihumano,
pero no escatiman en escribir, hacer películas y documentales sobre lo diabólico
y el culto a Satán.
Muchos
hombres y mujeres de hoy rechazan la predestinación cristiana, síntesis
equilibrada que conjunta la libertad personal con el destino vocacional divino,
pero le atraen desmesuradamente el determinismo de los horóscopos, la
quiromancia, las cartas y la grafología.
Muchos
hombres y mujeres se alejan del auténtico cristianismo practicado en la
Iglesia, comunidad de fe, pero buscan en religiones esotéricas algo que
satisfaga su vida en lo más profundo.
Muchos
admiten en público sólo aquello que el método científico le pueda verificar
pero en privado, o en compañía de amigos, se entusiasman por los fenómenos
paranormales o parapsicológicos....
Esta
cultura, tan fragmentada en sus contornos y en sus adentros, necesitada ser
iluminada por una auténtica evangelización, que asuma discerniendo lo mejor de
los entusiasmos y lo mejor de tales intereses.