63.-NOS
SOBREPASA LA NOTICIA (7/09/06)
Hace
aproximadamente cinco años, el 11 de Septiembre del 2001,
la fábrica de los sueños se tambaleó...
Siempre
supimos que la ola de violencia y terror que se proyectan en las películas,
patrocinadas por hollywood, era agobiante y excesiva, pero esta vez, la solución
no fue el triunfo de los defensores del país y de la libertad, como
tradicionalmente gustan los finales de esas películas “made in USA”, sino
la destrucción de las torres gemelas en Nueva York y el Pentágono.
De la misma manera que las grandes
torres se desmoronaban ante el asombro del mundo, cayendo planta a planta a
“efecto dominó”, también el orgullo y la defensa nacional se desvanecían
por “arte de magia” ante los ojos incrédulos del mundo.
Este
acontecimiento provocó un conflicto de dimensiones mundiales que aun no se ha
solucionado y que puso en guardia al mundo occidental. Y parece como si hasta
ese momento toda guerra o conflicto, que se cuentan por cientos en el mundo, no
hubieran tenido huella en ningún rincón del mundo o al menos hubieran dejado
“casi indiferentes” a muchos, que se “rasgan las vestiduras” y piden
la lucha contra el terrorismo internacional.
Si este hecho sirve para mirar con
ojos de recelo al terrorismo de cualquier parte del mundo, sea de la nación que
sea, y dar carta de ciudadanía a
la solidaridad mundial, entonces los frutos perdurables de esa grave
acontecimiento no serán solamente los miles de muertos ni la destrucción de
unos edificios emblemáticos del país más influyente del mundo.
¡Toquen las campanas, a gloria o a
réquiem, “estamos en un nuevo milenio”!