67.-¿UNA PAZ SIN JUSTICIA? (16/10/06)

            La aspiración para conseguir la paz entre los pueblos ha sido uno de los ideales y utopías del hombre. Sin embargo, esta misma aspiración contrasta con la realidad mundial y con la misma memoria histórica de la existencia humana en nuestro diminuto planeta.

             La paz no es solamente ausencia de guerra, sino que la verdadera paz se cimenta en la justicia y en la solidaridad. Desde este planteamiento ético, la división y desigualdad socio-económico entre las distintas partes del planeta es un atentado contra la misma existencia de la paz.

               Afirmar que la auténtica paz debe ir unida a la justicia, no solamente personal o individual sino colectiva y planetaria, es atacar la ley de la selva, es decir, el dominio de los más fuertes o más adinerados en una sociedad dejando al margen y en desigualdad de oportunidades a los menos favorecidos. 

            Pienso que el mantenimiento de la paz y la solidaridad conlleva una colaboración económica con los países en vías de desarrollo, la necesidad de perpetuar la identidad y el patrimonio cultural de los pueblos, la denuncia cada vez más afianzada de la violación de los derechos humanos y una preocupación más decidida para educar a los humanos para defender la paz, la auténtica paz que aúna justicia, libertad y respeto hacia los demás, sobre todo a los que tienen opiniones distintas.