YO SERÉ TU VOZ.
La vida misma se convierte en ofrenda vacía cuando no
somos capaces de acallar la ira del vacío y del absurdo.
Cuando abrimos el corazón y los ojos a la realidad, en ocasiones tan pálida y tan callada, entonces el aroma de la serenidad anida despacio en nuestro ego.
La vida misma se hace soportable en momentos cuando resuena en nosotros las palabras de Cristo: “Venid a mí todo los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré”
Porque llegarán días en que el misterio de la vida se hará interrogante existencial, sobre todo cuando llega el momento de la muerte. Y, entonces, necesitamos encontrar una respuesta convincente que nos arranque nuestro conflicto y nos rompa nuestra ceguera espiritual. Y esa no puede ser otra que la que brota del Misterio (Dios) que nos hace ver los acontecimientos desde el final (escatología), y ella misma nos anticipa una respuesta: Dios dará la vida definitiva a los que han muerto.
2.-
BARRABÁS.
Una noche, Judas Iscariote concertó una cita entre Jesús de Nazaret y Barrabás, conocido activista celote, enemigo apasionado de los romanos, dominadores de Israel. El encuentro no terminó como Judas hubo esperado y el clima se enrareció grandemente.
Poco después, Barrabás escribió una carta a Judas: “Tus pretensiones han terminado. Pensaba encontrarme con un profeta de Israel y me he encontrado un hombre que me ha roto todos los esquemas. Quise atraerlo a la causa celote y atacar con él a los enemigos de Israel, pero él me miró y me dijo suavemente: ¡Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen!
Pero, ¿cómo se puede amar y perdonar a los romanos, a Herodes, a los verdugos que han matado a muchos inocentes sin juicio? ¿Cómo podemos implorar a Dios por estos dominadores que han sembrado en nuestro pueblo la tristeza y la desesperación?
¡No, no entiendo ese mensaje ni quiero alejarme de la ira que anida en mi interior! Ese hombre debe morir y la violencia sea la única vía que arrase a los romanos.
3.-LA
MIRADA DE LA HISTORIA.
Günter Gass es uno de los escritores más importantes de este siglo, galardonado con el Premio Nobel de Literatura y Príncipe de Asturias.
Gass aboga por una lectura de la historia desde las víctimas: “me parece fundamental en cualquier país para explicar la historia, no desde el punto de vista habitual, el de quienes la determinan, sino el de quienes son atropellados por ella”.
Y esta interpretación “desde abajo” contiene un índice liberador que enlaza con al historia más auténtica en el renacimiento de las libertades humanas y sociales.
Y es ahí, desde abajo, donde la andadura histórica cobra una amplitud maravillosa y una hondura con dirección al punto final, al punto omega.
4.-
LA SATISFACCIÓN.
Napoleón sentenciaba: “el necio siempre
tiene ventaja sobre el hombre de talento; siempre está satisfecho de si
mismo”
La satisfacción es un estado emocional en el cual el hombre se siente feliz en su itinerario y su obra realizada no está exenta de exigencia y de cierta insatisfacción, mirando fundamentalmente a lo que realmente debería ser, a la plenitud.
Y bien sabemos, por exigencia propia, que cuando somos exigentes con nosotros mismos hay una corriente de insatisfacción que nos acerca a los mejores hijos e hijas de una generación.
5.-
QUE SEA FIEL COMO YO LO HE SIDO CON ÉL.
Cuentan que cierto día un hombre se dirigió
a una Parroquia y le dijo al sacerdote: “Por favor, pediría que fuera a ver a
mi padre que está bastante enfermo. No sabemos para qué lo ha llamado. Mi
padre ha sido un anarquista comprometido y nunca ha querido saber nada de la
Iglesia y de los curas. Vaya a
verlo, es su última voluntad”
El sacerdote, un tanto nervioso e inquieto, se dirigió sorprendido en dirección hacia aquella casa, esperando cualquier reacción de aquel hombre.
Al llegar a la casa, le hicieron llegar a una habitación y, dejándolos solos la familia, el hombre dijo al sacerdote: “A lo largo de mi vida nunca he querido saber nada de la Iglesia, aunque mis padres eran muy religiosos. A pesar de mi ataque frontal a la Iglesia siempre llevé en mi cartera, prácticamente desde los ocho años, una imagen de Jesús Nazareno. Quiero que lo lleve a la Iglesia y se lo ponga en los pies de la imagen de Jesús y le pida que Él sea tan fiel conmigo como yo lo he sido con Él”.
El sacerdote, emocionado, le cogió las manos y dio gracias a Dios por ese emotivo encuentro, comprendiendo que ese momento fue uno de los más importantes de su ministerio.
6.-
DIOS ES COMO MI ABUELO.
Cierto día un catequista exhortaba a unos niños en la catequesis para que amaran a Dios sobre todas las cosas y que Dios era como su padre, un padre bueno que nos amaba, nos perdonaba y nos ayudaba.
Aquel comentario fue respondido rápidamente por un niño, nervioso e inquieto: “¡No, No, como mi padre no, porque es una mala persona, nos pega a mis hermanos, a mi madre y a mí. No trabaja, se emborracha y cuando viene a mi casa les tenemos miedo. Como mi padre no. Dios debe ser como mi abuelo!”
Aquel comentario impresionó al grupo de niños y al catequista, que descubrió con qué frecuencia utilizamos en la transmisión de la fe conceptos, que en la mayor parte de las veces están condicionados por la experiencia que tenemos de los mismos, y que esa misma experiencia nos dificulta el acercamiento a la auténtica dimensión religiosa..
7.-UNA
RESPUESTA REPLETA DE SENTIDO.
Cierto día un joven se cuestionaba abiertamente sobre la existencia de Dios y, sobre todo, de su predicada bondad e intervención activa en la historia de los hombres.
Aquella queja y el interrogante hizo paralizar las palabras balbucientes del grupo y todas las miradas quedaron fijas en el profesor.
El profesor, un tanto nervioso, afirmó: “La vida humana se convierte en problemática, sobre todo cuando aparece en el horizonte el sufrimiento y las huellas del mal. Y esta problemática se hace existencial cuando en medio de la tragedia anhelamos una respuesta repleta de sentido para la enigmática realidad.
El sentido global último que de respuesta a la razón última de cuanto acontece no parece encontrarse en otro que no sea el mismo Dios, que si bien su propia identidad es continuamente amenazada y cuestionada como único soporte válido al clamor de justicia y de respuesta para tantas causas perdidas.
No temed a vuestras preguntas y convenceros que la intervención amorosa de Dios se hará evidente cuando ayudemos a los humanos a conseguir una vida más humana y menos trágica”
¿Habrá alguien que haga soportable
nuestros pasos y nuestras fatigas en esta historia nuestra, tan amante de
injusticias y tan sedienta de maldad? ¿Es tan inhumano buscar en este lento
caminar el apoyo infinito de un Dios Eterno que haga posible asumir todo el
laberinto de la realidad, y poder cimentar tu existencia en la
paz, la solidaridad, el perdón, el amor y la misericordia?
La dimensión religiosa enlaza con el deseo existencial de sentido global y hace comprensible nuestro acercamiento a la realidad. Por esta razón, está ajeno a la insatisfacción del hombre la filosofía de Nietzsche, que aboga por el superhombre que debe de andar su camino solo, sin compañías demasiado sospechosas y talante provocador.
No somos capaces de apoyarnos en algo o en alguien porque nuestra debilidad no será capaz de hacer soportable la vida.
9.-
DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE.
En el dinamismo de la fe hay un convencimiento fundamental: Dios sale al encuentro del hombre en su andadura histórica concreta.
Si bien es verdad, teológicamente hablando, este principio, y del cual brota todo el edificio teológico, lo verdaderamente manifiesto, como una experiencia subjetiva incuestionable, es que la densidad de ese encuentro será proporcional, en la mayor parte de los casos a la búsqueda y al interés existencial del mismo hombre hacia un sentido global último de toda la realidad, Dios.
Esa iniciativa de Dios, en muchos momentos sospechada y poco verificable científicamente, es la que nos lanza a una búsqueda desesperada del alma hacia el Amado, unas veces tan evidente y otras veces tan oscuro.
Y si bien es cierto que en la vida apresurada que llevamos nadie se librará de la dimensión trágica de la vida y el anhelo de un Dios trascendente y eterno, infinito y misericordioso, compasivo y juez que haga llevadera nuestra vida y conforme a nuestras acciones.
10.-
LA CAPACIDAD DE ESCUCHAR.
Hay actualmente una necesidad de escuchar a los demás. Ya D. Bonhoeffer afirmaba con claridad: “el primero de los servicios que uno debe a los demás de la comunidad consiste en escucharles”.
Sin duda alguna, la falta de diálogo que humanice nuestros sentimientos y haga dignos nuestros actos, desde un clima de entendimiento y respeto, puede considerarse, sin miedo a equivocarnos, como uno de los grandes problemas con que se encuentra la sociedad desarrollada.
Y hoy, más que nunca, como un signo esencial de clamor y de necesidad humana necesitamos encontrar espacios abiertos de diálogo y de acogida que nos haga sentir que somos seres relacionales y que nos realizamos como personas en la medida en que nos comuniquemos.