YO SERÉ TU VOZ.  

 

31.-EL ENEMIGO DE LA FE.

                El verdadero enemigo de la fe no es la duda sino la indiferencia. Transmitir el legado de la fe a quien no tiene curiosidad por aprender es como sembrar en un campo sin arado. Y la fe necesita razones para vivir, para esperar, para confiar y para relacionarse con el entorno.

                El hombre se resiste desde siempre al sufrimiento y a la muerte, y todo el ensamblaje racional del pensamiento está redireccionada para luchar contra estas realidades.

                La fe aborda existencialmente estas realidades siempre en referencia a Dios, que da sentido global último a la vida entera.

                Una vida entera necesita para aprender a interpretar la vida desde Dios, aunque algunos encuentran en el camino experiencias radiantes de clarividencia y esplendor.

 

32.-GRACIAS, SEÑOR, POR LAS GAFAS.

                Gracias, Señor, por las gafas que nos ayudan a contemplar la realidad de manera brillante y clara. Ellas nos descubren que hay inventos mágicos al servicio del hombre y no solamente para destruir el hábitat y el ecosistema.

                Nadie vislumbra la pérdida de la vista con unas lentes adecuadas, pero quítate las gafas y sabrás dar gracias desde la mañana hasta la noche.

                Sin las gafas nos anclaríamos cada vez más en el mundo de las sombras y no soportaríamos la dramática pérdida de nuestra vista.

 

33.- LAS MEJORES ALFORJAS PARA EL CAMINO.

                En la vida de cada ser humano, en su trayectoria personal, aparece, de inmediato, el sufrimiento como un aliado incondicional.

                Pero cada ser humano tiene un reto fundamental en su peregrinar que condiciona, en cierto modo, su calidad de vida: ¿Cómo superar el sufrimiento existencial que se hace evidente?

                Enmanuel Kant sentenciaba: “Tres cosas ayudan a sobrellevar las dificultades: la esperanza, el sueño y la risa”.  ¡Maravilloso consejo de Kant!

                La esperanza nos ayuda a contemplar con entusiasmo el destino final de lo que anhelamos, y enlaza nuestro presente con el futuro.

                El sueño nos sumerge en la ilusión y en la cercanía de lo perfecto, contemplando nuestro proyecto personal en clave de entusiasmo y superación.

                La risa nos abre las puertas de la alegría y nos acerca al compañerismo y la fraternidad, porque la sonrisa y la risa nos detalla la interioridad y el fondo de un ser humano.

                ¡Estupendo itinerario de Enmanuel Kant que nos hace contemplar que la esperanza, el sueño y la risa son las mejores alforjas para peregrinar nuestro camino existencial, y son eficaces que muchas arcas de oro!

 

34.- DESEOS DE ETERNIDAD.

                En nuestra andadura histórica necesitamos apoyos para caminar y no naufragar en nuestros pasos.

                No son suficientes "alforjas materiales" que dan seguridad y estabilidad pero que no satisfacen de manera plena al alma.

                Cuando parece todo tranquilo y la satisfacción se ancla en nuestro entorno, aparece la sombra del temor.

                ¡Qué cercano tiene el hombre la debilidad y la fragilidad! ¡Qué pequeño es el hombre en su grandeza y qué grande es el hombre en su pequeñez!

                Y aunque en el horizonte se vislumbra el “ocaso de Dios”, en el fondo en el corazón del hombre afloran deseos de bondad, de belleza, de justicia y perfección; elementos que hablan por sí mismos de que el hombre busca a Dios, el Totalmente Otro, sin saberlo ni esperarlo.

                Y bien saben los creyentes que “nada está vacío de su presencia, todo es señal de Él”

 

35.- EL HOMBRE, UN SER RELIGADO.

                El hombre es un ser “ontológicamente religado” (Zubiri).

                La esencia misma de la vida radica en una actitud fundamental de confianza radical ante la vida y la realidad.

                De la misma manera que la estancia en la sociedad no puede realizarse de manera psicológicamente correcta si no es desde un grado suficiente de confianza entre unos y otros, así mismo en la conciencia histórica y espiritual de un hombre no se realiza armónicamente si no es desde una apertura suficiente hacia la Trascendencia y el Misterio.

                Fiarse de un sentido último de la Realidad y de la historia, e incluso de uno mismo, no es solamente un argumento razonable para nuestro conocimiento sino un arma eficaz para andar por esta tierra.

                El Premio Nobel de Medicina, Alexis Carrel, decía: “No soy tan crédulo como para ser incrédulo”

 

36.-NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR. 

                Más allá del tiempo, en ese espacio sin tierra y sin nombre, dónde las horas no existen y la eternidad se hace perenne, nos volveremos a encontrar.

                Esa esperanza es el arma que nos mantendrá despiertos en esta tierra y la antorcha que hará soportable nuestros pasos.

                El hombre se resiste a desaparecer para siempre y cuando se impone toda desesperanza, entonces, de inmediato, brota, desde el mismo corazón del hombre, una rebeldía que le impulsa a hacer creíble su esperanza.

                No se niega la esperanza de “un cielo nuevo y una tierra nueva” en nombre del descuido de lo terreno, sino que más bien “se equivocan los cristianos que, bajo el pretexto de que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que puedan descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno” (GS 43).

 

37.- EL CAMINO DEL PERDÓN.

                Jamás el alma da mayor síntoma de grandeza que cuando es capaz de soportar los golpes y emprender el camino del perdón.

                No nos engañemos. Lo verdaderamente heroico en la historia de la humanidad ha sido la corriente de bondad que se ha derramado por las horas de la historia, tan cargada de crímenes y de violencia.

                En esos momentos históricos donde ha sobreabundado la oscuridad y la noche hay que reconocer que aparecieron siempre almas grandes que fueron capaces de sacudir toda una época, dando motivos de esperanza a la gran masa.

                Y hoy más que nunca es necesario encontrar almas grandes con alas en su interior y bondad en sus corazones.

       

38.- UNA ORACIÓN EN LA NOCHE.

                Señor mío, dueño del cielo y de la tierra, artífice de la libertad y de la justicia, amo del tiempo y esencia misma de la permanencia del ser, quiero pedirte en esta hora que nos des la capacidad de perdón y la posibilidad de gestar nuestros sueños.

                Señor mío, invisible hasta lo inexplicable y cercano hasta lo más íntimo, arquitecto de los sentimientos y de la plegaria, amado de lo imposible y compañero de los caminos, forjador del futuro y guardián de lo extraño, quiero suplicarte que nos hagas soportables nuestros pasos.

                ¡Ay, Dios mío, Señor mío, no te quedes lejos de nuestra vida y haznos capaces de amar a los demás!

 

39.- NO NOS ARREBATARÁN NUESTROS SUEÑOS.

                Y dijo el profeta: “podrán arrebatarte la tierra y tu libertad como si un ladrón desvalijara tu casa. Podrán quitarte tus bienes y ser tu vida un cúmulo de desgracias, todas ellas hilvanadas como un rosario de sombras. Podrán dejar tu vida en el despertar de la noche e incluso fortalecer los cerrojos sin nada que ofrecer ni nada que transitar. Podrán silenciar tu nombre y escribir en los anales de la historia que jamás existió tu sombra ni que hubo nadie con tus huellas en este devenir histórico... pero, ¡escríbelo en tu corazón con palabras de fuego!, jamás podrán arrebatarte tus sueños y tu fe.

                La fe se fortalece en la tribulación y se hace una luz en la tiniebla, invisible pero densa.

 

40.- TODA REALIDAD ES PROBLEMÁTICA.

                Y un joven preguntó con rebeldía: “¿y desde cuándo se preocupa Dios de nosotros? ¿Acaso se puede aceptar esta realidad tan problemática como un acto de amor de ese Dios?”

                Todos callaron. En el fondo aquellas preguntas les habían calado los corazones y la conciencia.

                Y el catequista exclamó: “Toda realidad es en sí misma problemática y se debate entre el Misterio del ser y del no ser. Afirmar la existencia en el fondo es un acto de confianza en la misma realidad, abierta a la esencia y a los cambios de sus elementos.

                Afirmar la realidad conlleva plantearse la existencia como algo creado desde un primer Motor creador y una Primera Causa Incausada.

 

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