YO SERÉ TU VOZ.  

61.-LA EXPERIENCIA DEL RESUCITADO.

            Y dijo el profeta: Todos los escritos del Nuevo Testamento poseen un mensaje común, que se convierte en el pilar sólido y en el fundamento de todo el Cristianismo. Y ese mensaje es relativamente simple: Dios ha resucitado al crucificado y los apóstoles son testigos de este acontecimiento trascendental para la humanidad.

            Ciertamente, ningún escrito del Nuevo Testamento habla del hecho de la resurrección ni nadie describe el acontecimiento mismo de la resurrección, sino que afirman con contundencia que los apóstoles han visto al resucitado.

            Este encuentro con el Resucitado provoca una transformación de los mismos discípulos: la tristeza se convierte en alegría, la duda se debilita en beneficio de la fe, la ruptura en el seguimiento da paso al testimonio del Resucitado...

            ¡Si, “ocurrió algo y no nada” y no sólo en los mismos discípulos sino que esa experiencia pascual aconteció realmente en Jesús de Nazaret!

 62.-EL TRIUNFO DE JESUCRISTO.

            Para el Cristianismo, el sufrimiento ha sido vencido por el amor en Jesucristo resucitado. Y la crucifixión de Jesucristo es señal inequívoca de que el dolor y el sufrimiento no es un castigo divino.

            Jesucristo sufre inocente y voluntariamente, y nos afirma con su propia vida que el amor es más fuerte que el dolor y la muerte.

            Desde la Resurrección de Jesucristo su muerte y su dolor adquiere unas dimensiones más evidentes y nos recuerdan que son “puertas para alcanzar la plenitud”.

            El triunfo de Jesucristo nos afirma que nuestras quejas y nuestros gritos tienen remitente y nuestras víctimas tendrán al fin justicia.

            El triunfo de Jesucristo nos confirma que por muy fuertes que parezcan el sufrimiento y el mal, al final serán triturados por el Creador y triunfará el amor.

 63.-EL VICIO AJENO.

            Séneca sentenció con sabiduría: “Por el vicio ajeno corrige el hombre inteligente el suyo”.

            ¡Verdadera máxima que nos recuerda con gran sensatez y juicio el camino de la verdadera transformación!

            Muchas veces no somos capaces de aprender de los errores ajenos y queremos experimentarlo todo, vivirlo todo y saborearlo todo, aunque ello nos lleve al abismo y al desastre.

            Un sabio aprende de sus fallos pero más aún es capaz de entresacar lo mejor por medio de la observación del prójimo. ¡Y eso es síntoma de la verdadera sabiduría!

            Recuerda que aunque recorrieras miles de Kilómetros y  vivieras miles de experiencias, sólo serían una mínima parte.

            ¡Nunca olvides estas palabras sabias de Séneca y crece en la armonía de todas tus dimensiones humanas en clave de la sensatez!

 64.- SER JUSTO.

            Menandro sentenció: “el hombre justo no es el que no comete ninguna injusticia, sino el que, pudiendo ser injusto, no quiere serlo”.

            Pedir la justicia a gritos es un reclamo para el corazón de cada hombre y las víctimas de la historia. Y cuando se elimina de la sociedad la justicia entonces se imponen el favoritismo y “la ley de la selva”..

            Hombres y mujeres de todos los tiempos fueron heridos en su propia dignidad, pero prefirieron mantenerse fieles a sus principios que vivir a cualquier precio.

            Hombres y mujeres ejemplares fueron saqueados en su dignidad y posesiones, pero jamás se doblegaron en sus planteamientos y fueron lumbreras de coherencia para las generaciones venideras.

65.-Tú serás lo que decidas ser.

            Tú serás lo que decidas ser. Tus ideales irán confirmando tu vida y ellos lo único que gestarán en tu interior será el verdadero amanecer de una existencia auténtica y realizada.

            No hay un solo día en el que no encuentres miles de oportunidades para crecer como persona y para renunciar a todo lo que destruye lo mejor de tus sentimientos, actitudes, palabras y acciones.

            La elección para ser tú mismo y confirmar tu existencia de manera equilibrada y auténtica conlleva, en muchas ocasiones, grandes renuncias y sacrificios.

            Optar por tus propios sueños y ser tú mismo puede enfrentarte con los intereses de los demás, y eso genera sufrimiento, pero es un camino sin retorno para encontrarte con tu propia identidad.

66.-Una vida repleta de oportunidades.

               La vida está repleta de oportunidades y en su progreso, no siempre lineal, se encuentran grandes momentos para crecer.

            Cada uno de nosotros tenemos la vida como un don y una tarea, y es esa misma vida la que debe ser transformada, entregada y rehecha, a veces desde los fracasos.

            Un proverbio anamita afirma que “mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él”.

            Y este proverbio, cargado de sabiduría, nos hace tomar conciencia de que nada es vano e inútil, y que incluso los fracasos y los errores son oportunidades para encaminar nuestros pasos.

67.-Una clave esencial, el tiempo. 

               Napoleón Bonaparte sentenciaba: “hay ladrones a los que no se castiga, pero que nos roban lo más preciado: el tiempo”.

            Las posibilidades y las oportunidades se concretan en nuestra historia en claves de condicionamientos sociales y temporales.

            Nuestros proyectos y nuestros planes siempre tienen un tiempo, y, analizando nuestro pasado desde esta perspectiva, podemos descubrir en qué hemos aprovechado el tiempo o, al contrario, en qué lo hemos perdido.   Y casi siempre esas evaluaciones son analizadas desde nuestras compañías.

            Hay personas con las que hemos crecido como personas y han sido una luz en nuestra vida, mientras que otras nos han “robado” lo más preciado que tenemos, el tiempo.

 68.-Nuestra oración es escuchada. 

               La oración es necesaria en la búsqueda del Todopoderoso y es la expresión más íntima del creyente que reconoce el amor y la misericordia de Dios en su vida.

            Cuando un alma agradecida mira al cielo, entonces su corazón es capaz de responder a una iniciativa divina que le sobrepasa.

            Cuando una persona creyente es capaz de reconocer su pequeñez y su miseria, su pecado y su debilidad, entonces se está abriendo de par en par al “océano maravilloso del Creador”.

            Muchos hombres y mujeres afirman, en nombre de la eficacia y la praxis, la inutilidad de la oración, pero no olvidemos que “el que después de la oración abriga mejores sentimientos, ha obtenido ya respuesta a sus súplicas” (Gorge Meredith).

69.-BÚSQUEDA DE LA BELLEZA

            Y dijo el profeta:

            El alma humana busca ardientemente y anhela apasionadamente la belleza, aunque parezca que en nuestra sociedad se impone una tendencia a lo feo y a lo deforme.

            Por esta razón no es casual que una de las manifestaciones humanas y culturales más importantes sea el arte.

            El Concilio Vaticano II afirmaba: “Las obras de arte sagrado, por su naturaleza, están relacionadas con la infinita belleza de Dios, que intentan expresar de alguna por medio de obras humanas…

            Por esta razón, la Santa Madre Iglesia fue siempre amiga de las bellas arte, buscó constantemente su noble servicio y apoyó a los artistas principalmente para que las cosas destinadas al culto sagrado fueran de verdad dignas, decorosas y bellas, signo y símbolos de las realidades celestiales” (Sacrosanctum Concilium, 122).

  70.-LA ESPERANZA.

            Uno de los rasgos más importantes del Cristianismo es la esperanza. La esperanza es la virtud que no se cansa de esperar.

            La esperanza es el impulso que nos lanza a no desfallecer dejándonos un grito de triunfo divino cuando el mal echa sus redes y vence de inmediato.

            La esperanza es la alegría del consuelo anticipado y de la victoria sellada cuando no vislumbramos en el horizonte ni un atisbo de cambio.

            La esperanza es un piropo al triunfo del amor. Aquí radica el escándalo que provoca el Cristianismo.

            Jean Delumeau, escritor francés e historiador, decía: “los cristianos son locos porque creen contra toda apariencia que el amor triunfará por vencer a la muerte”.

      

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