III Domingo de Pascua.
CICLO A

MONICIÓN
DE ENTRADA:
Nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía. Bienvenidos todos. Es Cristo mismo el que nos convoca para escuchar su Palabra y participar en la misma mesa de familia.
Jesucristo se les manifestó vivo a los discípulos para atraer a todos los hombres hacia El. Por eso todos nosotros participamos de esta presencia.
Toda Eucaristía fortalece nuestra vida y la hace más cristiana. Bienvenidos.
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Hch 2, 14.22-23)
La base de la predicación cristiana es el anuncio de que Jesús ha resucitado y participa plenamente de la vida de Dios por el Espíritu.
Jesús ha hecho verdad todo cuanto prefiguraba la Escritura.
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (1 Pe 1, 17-21)
Los cristianos estamos destinados a reconocer que Dios nos ha librado del mal y nos ha rescatado a precio de amor, el amor de Cristo, el Cordero que se ha inmolado por nosotros.
Mirando a Jesús descubrimos el rostro del Dios misericordioso.
MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 24,13-35)
Escuchemos el relato entrañable de la aparición del Resucitado a los discípulos de Emaús.
Tras una emocionante conversación, la tristeza y el desconcierto que les ocultaba el sentido de los últimos acontecimientos se desgarra. Reconocen a Jesús al "partir el pan".
Un nuevo horizonte se abre ante ellos y con el corazón ardiendo corren a anunciar la Buena Noticia.
PETICIONES:
1.- para que nuestra vida transparente la esperanza de la resurrección. Oremos.
2.- Para que la Iglesia muestre con valentía su amor a los más necesitados. Oremos.
3.- Para que la experiencia de fe de los creyentes sea más testimonial y viva. Oremos.
4.- Para que los pueblos más pobres experimenten la solidaridad. Oremos.
5.- Para que en el mundo sean más visibles los signos de la esperanza. Oremos.
OFRENDAS.
PAN: Señor, éste es el pan que nos sirva de alimento. Tómalo tú y transfórmalo en pan del cielo.
VINO: Señor, este vino significa la alegría de vivir en amistad. Tómalo y transfórmalo en el vino de tu eucaristía.
PADRE
NUESTRO:
Con el Padre nuestro queremos Padre de Jesús y ponernos en tus manos. Decirte que hagas de cada uno de nosotros lo que quieras.
MEDITACIÓN
1.-Gracias, Señor, porque podemos ser fuertes. Gracias, Señor, porque podemos ser sinceros.3.-Gracias, Señor, porque somos capaces de tener amigos. Gracias, Señor, porque así podemos hacer un mundo de hombres y mujeres hermanos.
Pautas de la Homilía.
INICIO.:
*Cada Eucaristía es un don precioso para la Iglesia que necesita la presencia del Señor en medio de ella para mantenerse fuerte y confiada en medio del mundo.
*Somos convocados para escuchar su Palabra y participar en la “fracción del pan”
*En este III domingo del tiempo de Pascua se oye el grito gozoso de toda la Iglesia: Cristo ha resucitado, Aleluya.
DESARROLLO:
1.-Hemos leído en la primera lectura un trozo del libro de los Hechos de los Apóstoles:
*Pedro en el día de Pentecostés, lleno del Espíritu, anuncia con entusiasmo y valentía la esencia misma de la predicación de la Iglesia.
*La base de la predicación cristiana es el anuncio de que Jesús ha resucitado y participa plenamente de la vida de Dios por el Espíritu.
*Jesús ha hecho verdad todo cuanto prefiguraba la Escritura.
*Suspiremos la ayuda del Espíritu santo para cimentar nuestra fe en Jesucristo, muerto y resucitado.
2.-Hemos leído en la segunda lectura un trozo de la carta primera de Pedro:
* Los cristianos estamos destinados a reconocer que Dios nos ha librado del mal y nos ha rescatado a precio de amor, el amor de Cristo, el Cordero que se ha inmolado por nosotros.
* Mirando a Jesús descubrimos el rostro del Dios misericordioso y compasivo.
*Anhelemos el gozo de sentir en lo más profundo del corazón que hemos sido rescatados y salvador por el amor de Cristo, que se ha entregado por cada uno de nosotros.
3.-En el evangelio de San Lucas se ha proclamado uno de los pasajes más entrañables:
*Si el domingo pasado contemplábamos cómo el Resucitado rompe la incredulidad de Tomás, y lo sumerge en la fe, hoy descubrimos cómo el Resucitado se les manifiesta a dos discípulos en el camino de Meaux.
* Tras una emocionante conversación, la tristeza y el desconcierto que les ocultaba el sentido de los últimos acontecimientos se desgarra. Reconocen a Jesús al "partir el pan".
* Un nuevo horizonte se abre ante ellos y con el corazón ardiendo corren a anunciar la Buena Noticia: El reconocimiento en la “fracción del pan” les lanza a la Misión y los devuelve a la Comunidad.
*Oremos con insistencia al Señor que nos ayude a la escucha atenta de la Palabra y a la vivencia auténtica de la Eucaristía, la fracción del Pan, donde Cristo se nos da.
FINAL:
1.-Supliquemos la acción del Espíritu para poder dar razón de nuestra fe y de anunciar a Cristo resucitado.
2.-Pidamos a Dios a través de esta Eucaristía que nos ayude a conocer profundamente a Dios y a vivir en verdad.
2.-Miremos a María para que nos enseñe el camino verdadera de la auténtica fe y bondad.