II Domingo de Cuaresma.
CICLO B.

MONICIÓN
DE ENTRADA:
En este segundo domingo de Cuaresma Dios nos
propone que le digamos si nos comprometemos seriamente con su voluntad de
bendiciones y sacrificios por nuestra parte, a favor de todos los que están
necesitados y viven en nuestra cercanía o en el tercer mundo.
No podemos quejarnos de las bendiciones de Dios, de los dones recibidos
como Abrahan. Puede que alguno que se a el hijo predilecto, tu amor, más
valioso para ti que tu mismo. Y podría ser que Dios te lo pidiera, que subiera
con el cuchillo al monte Moria. Pero esta vez no sería una prueba. No
te lo pide por capricho, te lo pide para liberarte de ataduras, para
vaciarte en pobreza, para aumentar tu fe y tu paciencia, para agrandar tu
corazón, tan grande que solo Dios te lo podrá llenar,
y está deseoso de hacerlo. Entonces tu alma se llenará de amor y de una
alegría imnefable, sentirás con más fuerza a Dios. Tu Honoria se convertirá
en tu Tabor. Un Tabor privilegiado en la Eucaristía, celebramos en ella la
entrega del hijo amado y la glorificación de su amor resucitado. Pero también
nuestra entrega y nuestra resurrección. La eucaristía alimenta nuestra fe,
nuestra confianza, nuestra capacidad de amar. La Eucaristía nos adelanta el
cielo.
En este segundo domingo de Cuaresma la Iglesia pone ante nosotros cada año la figura de Jesucristo transfigurado. Su rostro glorioso nos sirve de estímulo a los que intentamos seguir sus pasos. Nos ayuda a comprender que la pasión -el esfuerzo doloroso- es el camino que conduce a la resurrección.
ACTO PENITENCIAL
1.-Para que podamos gozar de la gloria de Jesús,
limpia y purifica nuestro cuerpo y nuestro corazón. SEÑOR, TEN PIEDAD.
2.-Para que la cruz nos lleve a la gloria,
muéstranos, Señor, tu rostro: CRISTO,
TEN PIEDAD.
3.-Para que podamos acercarnos a ti con la pureza de los santos: SEÑOR, TEN PIEDAD.
MONICIÓN
A LA PRIMERA LECTURA (Gén 22,1-3.9ª.15-18):
Recordemos en primer lugar el ejemplo de
Abrahám: es el hombre de la fe y la confianza absoluta en Dios. Él es capaz de
desprenderse de su hijo amado por Aquel que es la esperanza definitiva.
Escuchemos esta narración dramática que culmina con el gozo desbordante de la
promesa.
MONICIÓN
A LA SEGUNDA LECTURA (Rom 8,31b-34):
Si Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a
su hijo, fue el mismo Dios quien "entregó a su Hijo a la muerte por
nosotros". Ésta es la reflexión de san Pablo.
MONICIÓN
AL EVANGELIO (Mc 9,2-10):
En el monte Tabor Jesús habla en la
oración con su Padre. Sus ojos brillaban de alegría y eran el reflejo de su
corazón. Toda su persona resplandeció de luz ante los discípulos, sus amigos,
y éstos vieron de verdad quién era Jesús.
La transfiguración de Jesús nos invita a pensar que también nosotros seremos un día transformados con él en la gloria.
1.- Por el Papa Benedicto, nuestro
obispo Juan José, nuestros presbíteros y diáconos, y por toda la Iglesia.
Para que la cuaresma de este año jubilar nos renueve a todos, y aumente nuestra
fidelidad al evangelios. SEÑOR, ESCUCHA
Y TEN PIEDAD.
2. Que toda la Iglesia siga las
huellas de Jesús, y lleguemos, a través de la cruz, a la gloria.
SEÑOR, ESCUCHA Y TEN PIEDAD.
3.- Por las familias cristianas.
Para que sean generosas cuando alguno de sus hijos plantea dedicar su vida al
servicio de la comunidad cristiana.
SEÑOR, ESCUCHA Y TEN PIEDAD.
4. Que el Papa, los obispos, los
sacerdotes y los diáconos sean servidores de sus hermanos
y les confirmen en la fe, la esperanza y el amor.
SEÑOR, ESCUCHA Y TEN PIEDAD.
5. Que los enfermos y atribulados
encuentren siempre consuelo y esperanza en el evangelio y sean ayudados por los
cristianos. SEÑOR, ESCUCHA Y TEN PIEDAD.
6. Que nuestras familias vivan
unidas, y en sus sufrimientos y dificultades encuentren la esperanza y el
consuelo en la palabra de tu Hijo amada.
SEÑOR, ESCUCHA Y TEN PIEDAD.
7.-Que todos nosotros crezcamos en la fe, la
esperanza y la caridad. SEÑOR, ESCUCHA Y
TEN PIEDAD.
8.- Que el Señor nos conceda la
lluvia que tanto necesitan nuestros campos.
SEÑOR, ESCUCHA Y TEN PIEDAD.
OFRENDAS:
Señor, con el pan y el vino queremos ofrecerte nuestra vida y decirte: danos tu entrega. Danos tu vivencia sobre tu Padre. SEÑOR, HAZNOS OFRENDAS DE AMOR Y DE CONVERSIÓN.
PADRE NUESTRO:
Queremos decirte, querido Padre Dios, que nos hagas imagen de tu Hijo Jesús y nos ayudes a ponernos en tus manos, enteramente, con entera confianza.
PAZ:
Señor Jesús, Tú dijiste a tus apóstoles: "OS DOY LA PAZ". No mires nuestros pecados, que ponen guerra y división. Mira, sobre todo, la fe de los sencillos, de los niños, de los que devuelven bien por mal, de los que confían en el futuro, porque han puesto toda su confianza en Ti, Dios de la paz. DANOS, SEÑOR, TU PAZ.
MEDITACIÓN:
Eres mi visión, oh señor de mi corazón.
Tú solo existes, el resto no es
nada,
Día y noche tu eres mi mejor
pensamiento,
Despierto o dormido tú presencia es
mi luz.
Eres mi sabiduría, mi verdadera palabra
Señor, yo contigo y tú conmigo,
Tú, mi padre supremo y yo tu
verdadero hijo,
Tú, morando en mí y yo en ti.
Yo no necesito de riquezas ni de vanos elogios
humanos,
Tú eres mi patrimonio a lo largo de
mis días,
Tú, y solo tú, el primero en mi
corazón,
Tú eres mi tesoro, gran Rey de los
cielos.
Gran Rey de los cielos, sol brillante del cielo,
Recuérdame sus gozosos después de
la victoria;
Cristo de mi corazón, el que va a
venir,
Sea siempre mi visión, oh soberano
del universo.
Pautas de la Homilía.
INICIO.:
1.-La Cuaresma es una peregrinación hacia la Pascua que sitúa su punto de partida en la alianza que Dios ha hecho con el mundo.
*Cada Eucaristía es un don precioso para la Iglesia que necesita la presencia del Señor en medio de ella para mantenerse esperanzada en medio del mundo.
*Somos convocados para escuchar la Palabra de Dios y participar en la “fracción del pan”
2.-Este Segundo Domingo de Cuaresma nos presenta la Transfiguración del Señor.
DESARROLLO:
1.-La transfiguración anticipa la gloria del Señor en el camino a Jerusalén: el camino para la glorificación de Jesús pasará por el sacrificio en la cruz.
2.-En el monte Tabor, Jesús aparece con Elías y Moisés conversando con Él. Jesús está en continuidad con ellos , pero los supera, llevando a plenitud al Ley los Profetas del Antiguo Testamento.
*Elías representa los profetas del Antiguo Testamento.
*Moisés representa la Ley del Antiguo Testamento.
3.-La actitud del creyente ante “El Hijo amado de Dios”, Jesucristo, es escucharlo.
*Superar la tentación del espiritualismo que se desentiende de la vida concreta y del mundo, el divorcio entre la fe y la vida...
* Caminar en la presencia del Señor como hemos repetido en el salmo 115, viviendo los valores del Evangelio y vivir preocupados por agradarle solamente a Él.
4.-El prototipo del creyente que escucha y cree en las promesas de Dios es Abrahán (como lo hemos escuchado en la primera lectura del libro del Génesis):
*Abrahán escucha y acepta el plan de Dios.
*Cree, acepta y vive lo que Dios le propone.
5.-El creyente que escucha a Dios sabe de quién se ha fiado y, como San Pablo en la carta a los romanos, grita: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
*Escuchemos el reto de San Pablo: ¿Quién nos separará del amor de Cristo?.... ¿Qué nos separa del amor de Cristo; qué valor damos a Cristo en nuestra vida?...
*Pablo es consciente de las dificultades que conlleva su seguimiento y su amor a Jesucristo: las persecuciones, las calumnias que han propagado contra él, la incomprensión, e incluso una no muy lejana condena a muerte violenta... Sin embargo se siente seguro, sereno, fuerte, feliz porque Jesucristo se ha entregado por nosotros en claves de amor y de misericordia.
FINAL:
1.-Supliquemos con verdadero deseo que nuestra actitud de creyentes nos lleve por sendas de conversión para escuchar a Jesucristo y dar testimonio de Él.
2.-Pidamos al Espíritu Santo que nos de la fortaleza para que nada pueda apartarnos del amor de Dios, manifestado de una manera especial en cada Eucaristía.
2.-Miremos a María para que nos enseñe a mirar a Cristo y peregrinar en esta Cuaresma hacia la Pascua, donde contemplaremos el esplendor glorioso de Cristo, anticipado en el monte Tabor ante Pedro, Santiago y Juan.