DOMINGO II DE NAVIDAD. CICLO C

MONICIÓN DE ENTRADA.
El libro del Eclesiático nos presenta a la Sabiduría, nacida de Dios, que ha recorrido el mundo y se ha establecido en el pueblo santo.
La Sabiduría de Dios nos da palabras y vida eterna. Todo un anuncio profético de la Gloria manifestada en Jesucristo, que nos hace hijos de Dios.
San Pablo escribe a los cristianos de Éfeso este magnífico Himno dedicado a Jesucristo. Desde el principio, Dios llamó a todos los hombres a vivir en el amor y a ser sus hijos adoptivos. Y por medio de Él los ha salvado.
MONICIÓN
AL EVANGELIO (Jn
1,1-18):
San Juan inicia su evangelio con este precioso prólogo, una introducción que expone los grandes temas del Evangelio de San Juan. Jesucristo es la palabra encarnada por medio de la cual se hizo todo y por medio de la cual nos ha venido la gracia y la verdad.
1. Que la Iglesia sea sacramento de la presencia
salvadora de Jesucristo en el mundo. ROGUEMOS
AL SEÑOR.
2. Que los pobres del mundo sean
evangelizados y acogidos. ROGUEMOS AL SEÑOR.
3. Que los que viven en duro
destierro y en valles de lágrimas sean liberados y consolados. ROGUEMOS
AL SEÑOR.
4. Que los que abundan en bienes
sean solidarios con los más necesitados. ROGUEMOS AL SEÑOR.
5. Que nadie pierda la fe y la
esperanza, y este tiempo de Navidad sea
un tiempo privilegiado para volver al Señor. ROGUEMOS AL
SEÑOR.
6.-
Que
cada uno de
nosotros seamos fermento de
unión y amistad, especialmente dentro de la familia.
ROGUEMOS AL SEÑOR.
MONICIÓN A LAS OFRENDAS:
PADRE NUESTRO:
El
pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz intensa. Habitaban tierras de
sombras y una luz les brilló. Decía una voz: Grita. Di a las ciudades de Judá:
"Aquí está vuestro Dios", el Dios de la paz, el Dios de la alianza,
el Dios de Jesucristo”.
Decía
que el Dios vivo es el Dios de nuestros padres, el Dios de la vida, ante quién
sólo era necesario descalzar el alma.
PAZ:
La paz que es perdón que nos libera de la ira,
del rencor, de la envidia. La paz que es libertad y una vida siempre abierta. La
paz que es el alimento de la convivencia, y que se comparte en la mesa con
alegría y gozo.
La paz es necesaria y posible, pero se conquista con esfuerzo. No seremos portadores de paz si nuestro corazón no está pacificado. Te decimos todos: QUEREMOS LA PAZ, SEÑOR.
MEDITACIÓN:
Señor.
Enséñanos
a mirar al cielo.
Enséñanos
a gustar las cosas de arriba.
Enséñanos
a guardar tus palabras.
Enséñanos
anunciar tu mensaje.
Enséñanos
a sentir tu presencia viva.
Enséñanos
a reunirnos con los hermanos.
Enséñanos
a extender tu reino.
Enséñanos
a no vivir cruzados de brazos.
Enséñanos a rastrear tu presencia.
Enséñanos a escuchar a tu Espíritu.
Enséñanos a recorrer tus caminos.
Enséñanos a esperar tu venida gloriosa.
Pautas de la Homilía.
*Múltiples presencias de Jesucristo contemplamos en cada Eucaristía a la que asistimos: en la comunidad que re reúne en su nombre, en la Palabra que se proclama, en el sacerdote que nos preside y en la Consagración, Presencia Real de Jesús.
2.-
DESARROLLO:
1.-La Primera Lectura, entresacada del Antiguo Testamento, siempre es un "balbuceo" y un "trazado inacabado" de lo que luego en el Evangelio se nos revelará en plenitud:
*Hemos leído un trozo del libro del Eclesiástico y se habla de la Sabiduría, nacida de Dios, que se ha establecido en el pueblo Santo.
*En el Antiguo Testamento, la verdadera sabiduría viene de Dios y tiene una connotaciones concretas:
-que da al hombre "un corazón capaz de discernir el bien y el mal" (1 Re 3,9), y reconoce que la salvación del hombre solamente viene de Dios.
-Su fundamento es la ley divina que hace de Israel un pueblo sabio e inteligente (Dt 4,6) y el temor de Dios (Eclo 1,14-18)
-es un arte para vivir bien y nos conduce para alcanzar la verdadera felicidad.
*Después del exilio, los escribas se complacen en personificar la Sabiduría para darles más relieve (Prov 14,1), y está asociada a todo lo que hace Dios en el mundo. Presente en el momento de la creación y que rige el universo.
*Esta Palabra se cumple plenamente en Cristo. El NT identificará la sabiduría con Cristo, Hijo y Palabra de Dios.
Reconocemos que el creyente, unido a Cristo, participa de la sabiduría divina y se va introduciendo en la intimidad de Dios.
2.-En la segunda lectura se ha proclamado un Himno precioso de San Pablo a los cristianos de Éfeso dedicado a Jesucristo.
*Desde el principio, Dios llamó a todos los hombres a vivir en el amor y a ser sus hijos adoptivos.
*La adopción como hijos de Dios era uno de los privilegios de Israel (Rom 9,4), pero ahora los cristianos somos hijos de Dios, en un sentido más fuerte, por la fe en Cristo (Gál 3,26; Ef 4,5s)*Los cristianos tenemos el Espíritu que nos hace hijos adoptivos (Gal 4,5s) y estamos llamados a reproducir la imagen del Hijo Único, Jesucristo.
3.-El Evangelio de San Juan hemos proclamado el precioso prólogo donde se nos dice que Jesucristo es la palabra encarnada por medio de la cual se hizo todo y por medio de la cual nos ha venido la gracia y la verdad.
*La gracia es el don de Dios que contiene todos los demás, el don de su Hijo (Rom 8,32). Hace que la fe produzca obras y produzca frutos desde la caridad. En definitiva, la gracia es el nacimiento a una existencia nueva, la del Espíritu que anima a los hijos de Dios.
*La verdad, según san Juan, es la verdad del Evangelio, la palabra revelada del Padre, aparecida en Cristo e iluminada por el Espíritu, a la que debemos acoger en la fe para que nos transforme nuestra existencia.
FINAL:
*Miremos a la Virgen María para que en ella aprendamos a acoger a la Palabra y vivamos la gracia y la verdad.
*Supliquemos al Espíritu Santo que derrame sus dones sobre nosotros, y como hijos adoptivos reproduzcamos la imagen la imagen de Jesucristo en nuestros ambientes.