IV Domingo de Cuaresma.
CICLO B.

MONICIÓN
DE ENTRADA:
En este cuarto domingo de Cuaresma, el Señor, nos recuerda que su
ira y su misericordia se manifestaban por el exilio y la liberación del pueblo
de Israel. En el nuevo testamento solo se habla de misericordia y de amor.
Porque Dios es amor, pero sobrepasando nuestros conceptos y nuestras medidas, el amor no es un atributo de Dios, es una definición, es su naturaleza. Dios consiste en amar. Dios no puede hacer otra cosa que amar, no puede hacer otra cosa, por muy omnipotente que sea, que vaya contra el amor, porque se destruiría a si mismo.
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (2 Cron 36, 14-16.19-23):
En estos domingos de Cuaresma, seguimos recordando las etapas principales de la historia del Antiguo Testamento. Hoy se nos recuerda un momento triste, un momento de ruptura. Es el final de los años en los que Israel había sido gobernado por los reyes descendientes de David.
¿Cuál es la obra de Dios? ¿Qué ha logrado Jesucristo para nosotros? Preparándonos para la Pascua, escuchemos el anuncio de salvación que nos hace San Pablo.
MONICIÓN AL EVANGELIO (Jn 3, 14-21)
Jesús
está conversando con Nicodemo, un sabio maestro de Israel. Y le hace ver que el
Nuevo Testamento es superior al Antiguo, porque lo que en el Antiguo Testamento
era figura e imagen, en el Nuevo es realidad. “Mira Nicodemo, le dice, Dios ha
amado tanto al mundo...” Escuchemos atentamente la palabra de Jesús.
1.-
Por
los que no conocen el amor de Dios, por los que viven sin Dios, por los que
sienten la insatisfacción de una vida cerrada al amor de Dios.
ROGUEMOS AL SEÑOR.
2.- Por
la Iglesia, por todos los creyentes, para que sean testigos de la misericordia
de Dios, para que se conmuevan por las miserias humanas.
ROGUEMOS AL SEÑOR.
3.- Para
que en las relaciones humanas se destierren la intolerancia, la intransigencia,
el puritanismo y el fanatismo. ROGUEMOS AL SEÑOR.
4.- Por nosotros mismos, para que
nos abramos a la misericordia de Dios y nos aceptemos con misericordia a los
hermanos. ROGUEMOS AL SEÑOR.
5.- Por los que han caído en las
redes del consumismo, por los que viven sin sentido, por los esclavos del
alcohol y de la droga, para que se decidan por una opción liberadora.
ROGUEMOS AL SEÑOR.
6.- Por
los miembros de nuestra Parroquia y todas las actividades que tenemos
emprendidas. Para que el Señor nos llene de ilusión, comunión, fortaleza y
conversión.
ROGUEMOS
AL SEÑOR.
OFRENDAS:
1.-CRUZ:
Que esta cruz que te
presentamos sea el recuerdo de la serpiente en el desierto, a quien debemos
mirar con fe y con la esperanza de convertir el veneno en medicina para nuestro
cuerpo y nuestras almas.
2.-PAN
Y VINO: Señor, con el pan y el vino queremos ofrecerte nuestra vida y decirte: SEÑOR, HAZNOS OFRENDAS DE AMOR Y DE CONVERSIÓN.
PADRE NUESTRO:
Con el Padre nuestro queremos Padre de
Jesús, querido Padre Dios, ponernos en tus manos y decirte que hagas de cada
uno de nosotros lo que quieras.
Queremos decirte, querido Padre Dios, que nos hagas imagen de tu Hijo Jesús y nos ayudes a ponernos en tus manos con entera confianza.
PAZ:
Señor Jesús, Tú dijiste a tus apóstoles: "OS DOY LA PAZ". No mires nuestros pecados, que ponen guerra y división. Mira, sobre todo, la fe de los sencillos, de los niños, de los que devuelven bien por mal, de los que confían en el futuro, porque han puesto toda su confianza en Ti, Dios de la paz. DANOS, SEÑOR, TU PAZ.
MEDITACIÓN. ESPARCIR TU FRAGANCIA. CARDENAL NEWMAN.
Oh Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya.
Inunda
mi alma de tu espíritu y vida.
Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una
irradiación de la tuya.
Ilumina
por mi medio y de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con la que yo
entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma.
Que
al verme no me vea a mí, sino a Ti en mí. Permanece en mí.
Así resplandeceré con tu mismo resplandor, y que mi resplandor sirva de luz
para los demás.
Mi
luz toda de Ti vendrá, Jesús: ni el más leve rayo será mío. Será Tú el
que iluminarás a otros por mi medio.
Sugiéreme
la alabanza que más te agrada, iluminando a otros a mi alrededor.
Que
no te pregono con palabras sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo
lleve a cabo, con el destello visible del amor, que mi corazón saca de Ti.
¡Amén!
Pautas de la Homilía.
INICIO.:
1.-La Cuaresma es una peregrinación hacia la Pascua y un tiempo privilegiado de gracia y de conversión.
2.-Estamos a mitad de camino hacia la Pascua y se nos hace un test acerca del amor que tenemos a Dios.
*Solo seremos auténticos cristianos en la medida que respondamos al verdadero amor que Dios nos tiene.
DESARROLLO:
1.-La vida cristiana brota de un convencimiento profundo y teológico: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único” como nos afirma Jesús en el evangelio, dialogando con Nicodemo.
2.-El Dios de nuestros padres, nos recuerda la primera lectura del Libro de las Crónicas, envió continuos mensajeros con la intención de salvar al pueblo.
*La carta a los Hebreos afirmaba contundentemente: De muchas maneras habló Dios a nuestros padres, ahora de una manera plena lo ha hecho en su Hijo Jesucristo.
3.-Tenemos necesidad de los profetas: ellos anuncian la voluntad de Dios, denuncian el pecado del hombre, nos invitan a volver continuamente a la conversión y nos introducen en el Misterio de Salvación de Dios.
*No siempre son aceptados y resultan incómodos los mensajeros de Dios.
*Vivamos nuestro profetismo y unámonos a Cristo.
3.-San Pablo enmarca su misión y su anuncio en el amor de Dios:
*Afirma que Dios es rico en su misericordia por el gran amor con que nos amó.
*Dios no pasa nunca porque es eterno su amor, manifestado plenamente en Cristo.
*El amor que late en nuestro interior, la vida de Dios en nosotros, ha de ser actualizado y concretado por medio de nuestras buenas obras. El apóstol nos recuerda: “Dios nos ha creado en Cristo Jesús, para que nos dediquemos a las buenas obras” (Ef 2, 10)
4.-Jesús se encuentra con Nicodemo, un sabio de Israel:
*Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
*La cruz: señal de paz y de perdón, de salvación y de amor, expresión del verdadero amor de Dios para con nosotros.
*Quien penetra en el misterio profundo de Dios se encuentra con Jesucristo, que se entrega por nosotros en cada Eucaristía que celebramos.
FINAL:
1.-Que resuene en nosotros el grito gozoso del amor de Dios, y podemos repetir en nuestro corazón insistentemente: Cristo se entrega por ti, y tú eres especial a sus ojos.
*Todo su sacrificio y su donación sólo por ti, sólo por ti.
2.-Aprendamos de María la verdadera respuesta a un Dios que se comunica en claves de amor, fidelidad, misericordia y radicalidad.