VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.
CICLO B.
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MONICIÓN
DE ENTRADA:
Cada domingo nos reunimos aquí para
celebrar la eucaristía. En ella aprendemos a amar a Dios y a amarnos unos a
otros, como nos manda Jesús. El texto del evangelio que después vamos a leer
nos presentará a Jesús reunido en casa con muchos a los que proponía la
palabra. Hoy también, aquí entre nosotros, se repite la misma escena.
Y en un contexto en el que
pecado y enfermedad estaban íntimamente relacionados. Jesús premia la fe de
los amigos de un paralítico, curando a éste de su enfermedad después de
haberle perdonado los pecados. Comencemos
nuestra misa con alegría, porque Jesús está en medio de nosotros.
ACTO PENITENCIAL.
1) Hay familias que se pelean y
que no perdonan; matrimonios que no se aman y terminan en divorcio o
separación; hijos que abandonan la familia porque no se quieren. Todo
contribuye a hacer un mundo más frío y más oscuro. SEÑOR TEN PIEDAD.
2) Hay jóvenes que abandonan a sus padres y buscan su refugio en el
alcohol, la droga, la prostitución,... Sufren sus padres; padecen los hijos. Se
desata la discordia. Lástima por estas familias que con sus problemas destrozan
la convivencia y apagan la luz en el mundo
CRISTO TEN PIEDAD.
3) Por el egoísmo de los hombres aparecen los terrorismos, guerras,
persecuciones. Todos los días hay hombres, mujeres y niños que mueren de
hambre. Esto hace que en el mundo haya más odio, más injusticias, más
esclavitudes. Con estos hechos hay menos luz y más tinieblas en nuestro mundo.
SEÑOR TEN PIEDAD.
MONICIÓN
A LA PRIMERA LECTURA
:
(Is 43, 18-19.21-22.24c-25)
Dios habla por la boca del profeta para animar a su pueblo que se siente desolado en el exilio. Sus promesas se realizarán plenamente en Jesucristo. También a nosotros nos alcanza el buen obrar de Dios.
MONICIÓN
A LA SEGUNDA LECTURA (
2
Cor 1, 18-22):
En Corinto había quien acusaba a Pablo de inconstante, de no cumplir lo prometido. Vamos a escuchar la respuesta que hace el apóstol a esa acusación. No se defiende personalmente, sino que señala dónde está el fundamento de la firmeza y de la constancia de los creyentes.
MONICIÓN
AL EVANGELIO (Mc 2,
1-12)
Jesús hizo cosas reservadas a Dios, como perdonar los pecados de los hombres. Algunos orgullosos, escandalizados, critican a Jesús. Otros, los humildes y sencillos, quedan admirados y dan gracias a Dios.
1. Por la Iglesia, que peregrina
hacia el cielo, para que sea signo de caridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.
2. Por todos aquellos que anuncian, con esperanza y firmeza, la venida del
Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.
3. Por los que gobiernan, por todos los que trabajan por lograr la paz,
fruto de la justicia; para que
colaboren con su tarea en la construcción de un mundo nuevo según el proyecto
de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.
4. Por los enfermos, los pobres y desamparados, para que el Señor sea su
firme esperanza,
ROGUEMOS AL SEÑOR.
5. Por nosotros, aquí reunidos; para que sepamos llevar a todos la
esperanza alegre de la venida del Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR.
6.- Por aquellos que caminan por el camino del mal, para que el Señor
cambie su actitud. ROGUEMOS AL SEÑOR.
7.- Para que el Señor nos conceda el agua que necesitamos.
ROGUEMOS AL SEÑOR.
OFRENDAS:
"Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida. Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad. Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza. Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría".
PADRE
NUESTRO:
He llamado a tu puerta, Señor, y queremos decirte PADRE NUESTRO. Padre Nuestro, Padre de Jesús, tu enviado; Padre de todos los bautizados, pasados, presentes y futuros; Padre de todos los hombres, desde la aurora de los tiempos hasta su terminación. QUEREMOS DECIRTE CON JESÚS LA ORACIÓN QUE NOS ENSEÑÓ.
PAZ:
Danos,
Señor, la paz, tu paz de cada día; la paz que el mundo no entiende, la paz que
llena el corazón. Danos, Señor, la paz que prometiste a tus discípulos y que
brota de las fuentes secretas de vivir perdonando a los hermanos y comprendiendo
su fragilidad.
Danos, Señor, la paz, que nace de tener puestos en Ti los pies, porque tú eres roca fuerte. SEÑOR, DANOS LA PAZ.
MEDITACIÓN: ¡Dios
es tuyo!
1.-¿Te
das cuenta?
Dios
es tuyo. Cada vez que comulgas en la Santa Misa, Él se te da por completo.
2.-Medítalo
sin prisas… profundamente, porque la maravilla más grande
se realiza en ti en esos momentos.
3.-
Alma querida, recógete en silencio, dale la bienvenida con actos de amor y
agradecimiento, acógele, no rechaces con tu tibieza esta íntima cita con Dios
4.-
Él viene a ti, para dártelo todo: su inmenso amor, su perdón, sus méritos.
Quiere enriquecerte sin medida, porque… tú… eres tan pobre….
5.-
Pero no te asustes de tu miseria, porque…Dios es tuyo, para ti, y en la medida
que tú le acojas y le aceptes, Él te llenará con sus dones, y …¡qué gran
tesoro el tuyo!!!
6.-
¡Ofrécele sus méritos porque tú no tienes nada, y con ello le ofrecerás lo
más grande y sublime que puedes ofrecer a Dios.!
7.-
¡Dios es tuyo!
Ofrece
al Padre Misericordioso el corazón agonizante de su amadísimo Hijo!
8.-
Su Hijo que se transforma para ti en la Santa Misa y quiere que le ofrezcas, en
expiación de tus pecados y los del mundo entero. .
9.-
¡Qué poderoso eres, alma! Si tú lo quieres, puedes participar en la salvación
del mundo. Porque… Dios es tuyo.
10.-
Dios te ama con locura…
Ven
a Él con humildad, abre tu corazón, déjale entrar, pídele perdón y Él
habitará en ti llenándote con sus dones.
Pautas de la Homilía.
INICIO.:
1.-Celebramos el domingo Séptimo del tiempo ordinario. 2.-Somos creyentes en el Señor, pero de verdad creemos, vivimos y damos testimonio de nuestra fe. *Cuentan que Diógenes era un filósofo griego que recorría las calles de Atenas con una lámpara encendida en pleno día para buscar un hombre; si hoy buscaran a un creyente comprometido y auténtico entre nosotros lo hallarían entre nosotros.
*Jesús
es el auténtico rostro de Dios en nuestra historia, y sus palabras, acciones,
muerte y resurrección son la señal de su manifestación divina.
DESARROLLO:
1.-El profeta Isaías nos detalla la profecía en medio del destierro: Dios promete algo nuevo, y no es otra cosa que su salvación. *Nosotros reconocemos que esta profecía se cumple plenamente en Jesucristo.
2.-San Pablo nos recuerda la fidelidad de Dios, y ésta fidelidad de Dios se manifiesta en Cristo: hemos sido ungidos y sellados en Cristo. *Dios ha hecho una opción decidida y permanente por los hombres, y Dios quiere ser el Dios de los hombres. Esta opción es la que nos debe de alegrar profundamente el corazón y generar la verdadera alegría cristiana.
3:-Los milagros de Jesús son signos que nos indican que la salvación ya ha comenzado.
*Dos milagros se realizan en Cafarnaún en este evangelio: la curación del paralítico y el perdón de sus pecados.
*El perdón de los pecados se comunica a los apóstoles, y cada vez que nos acercamos al Sacramento del perdón se repite la misma hazaña, la misma entrega, el mismo perdón, y recuperamos la amistad y el amor de Dios.
4.-Hoy se necesitan “sanadores del espíritu”. Necesitamos humanidad, comprensión y cariño en medio de un mundo cada vez más competitivo y salvaje.
5.-Jesús valora el esfuerzo y la fe de los que llevan al paralítico, y Jesús, gracias a eso, lo rehabilita como persona.
*Solo desde el amor es posible salir de situaciones difíciles: muchos exdrogradictos y exludópatas afirman que salieron de ese infierno gracias al apoyo y al cariño de sus buenos amigos y de su familia.
6.-Reconocer la bondad y la misericordia de Dios implica afirmar y situar en su justa medida el pecado de cada uno de nosotros...También resuena en nuestro corazón las palabras de Jesús al paralítico: “Tus pecados quedan perdonados”.
FINAL:
1.-Que esta Eucaristía reafirme nuestra adhesión a Cristo y nos ayude a “sanar nuestro espíritu”
2.-Que María nos enseñe cómo tener entrañas de misericordia y ser verdaderos apóstoles para llevar a otros, como los hombres que llevaron al paralítico, a Cristo.
3.-Que saboreemos permanentemente el perdón y la misericordia de Dios.