XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B  

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

                     El mensaje central de la predicación de Jesús es el anuncio de la llegada del Reino de Dios, es decir, “el señorío que Dios ejerce sobre el hombre y toda su creación para colmarlo de su paz, de su luz, de su justicia y de su felicidad”

        Los cristianos pedimos la llegada definitiva de ese Reino, y trabajamos porque el Reino de paz, de justicia y de felicidad sea una realidad presente entre nosotros.

        La Eucaristía es sacramento de ese reino, ya que significa y realiza la presencia de Jesucristo entre nosotros. Preparémonos con alegría a esta celebración.

 

ACTO PENITENCIAL:

  Oh, Dios Padre Nuestro y Dios de nuestros padres: que nuestra oración llegue hasta Ti. Ya lo ves, Señor, no somos ni audaces ni endurecidos, ni te diremos: Somos inocentes, no tenemos pecado.

         Señor, lo confesamos, hemos pecado: hemos sido rebeldes a tu voluntad, hemos cometido abusos de confianza, hemos blasfemado, hemos incitado al mal, hemos condenado al inocente, hemos sido orgullosos, hemos actuado con violencia, hemos afirmado cosas falsas, hemos engañado, hemos despreciado cosas respetables, hemos desobedecido, hemos sido perversos, hemos cometido injusticias, hemos oprimido al prójimo, hemos endurecido nuestro corazón, hemos abandonado tus mandamientos.

        Señor, nosotros te hemos desconocido y hemos pecado. PERDON SEÑOR.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Jer 31, 7-9 )

 El profeta Jeremías que anuncia la decadencia, proporciona sin embargo un poco de esperanza, habrá entonces un tiempo de alegría marcado por el anuncio de salvación que Dios traerá a su pueblo.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Heb 5, 1-6  )

  En contraste con el sumo sacerdote judío, Jesús fue iluminado por la gloria misma de Dios, de ahí que él y solo él sea el verdadero intermediario entre Dios y el hombre, es el sacerdote perfecto.

     MONICIÓN AL EVANGELIO (Mc 10,46-52)

Cuando Jesús emprendió la última etapa hacia Jerusalén llevó consigo al ciego Bartimeo que había recobrado la vista; fue un ejemplo equiparado al que hemos oído en la primera lectura de este domingo.

     

PETICIONES:  

  1.   Por aquellas personas que no ven clara su vida ni el camino de la verdad, para que Dios los ilumine. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 2.   Por aquellas personas que no quieren ver al mundo ni a sí mismos, encerrándose en sus ideas preconcebidas o en su desesperación, para que el Señor le enseñe el camino de la fe. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 2.   Para que el Señor suscite vocaciones misioneras en la Iglesia.  ROGUEMOS AL SEÑOR                                      

3.   Para que cuando encontremos en la calle algún necesitado recordemos siempre que también es nuestro hermano e hijo de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 4.   Para que inmigrantes sean acogidos como hijos de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 5.   Por todos nosotros que seamos capaces de cumplir todo lo que hemos estado pidiendo al Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  MONICIÓN A LAS OFRENDAS:  

 Señor, con el pan y el vino queremos ofrecerte nuestra vida y decirte: a quienes somos cobardes, danos tu valentía; a quienes somos hipócritas, danos tu sinceridad de vida; a quienes somos egoístas y envidiosos, danos tu entrega; a quienes somos insensibles, danos tu vivencia sobre tu Padre. SEÑOR, HAZNOS OFRENDAS DE AMOR Y DE CONVERSIÓN

   

PADRE NUESTRO

   Con el Padre nuestro queremos Padre de Jesús ponernos en tus manos y decirte que hagas de cada uno de nosotros lo que quieras. Queremos decirte que nos hagas imagen de tu Hijo Jesús y nos ayudes a ponernos en tus manos.

LA PAZ.

La paz que es perdón que nos libera de la ira, del rencor y  de la envidia. La paz que es libertad y una vida siempre abierta. La paz que es el alimento de la convivencia y señal de amor.

        La paz es necesaria y posible, pero se conquista con esfuerzo. No seremos portadores de paz si nuestro corazón no está pacificado. Te decimos todos: QUEREMOS LA PAZ, SEÑOR.

MEDITACIÓN

Cierto día, un hombre vestido pobremente, se presentó en la Iglesia, va directo al Sagrario, se pone de rodillas y dice algunas palabras.

El cura, al verlo con esa "pinta", teme que quiera llevarse algo y procura vigilarlo.

En los días siguientes, el sacerdote ve que sigue haciendo lo mismo.

Un día, el sacerdote lo espera a la salida de la Iglesia y le pregunta quién es y que viene a hacer todos los días.

El hombre le contestó: Soy Felipe y trabajo en esa obra de ahí al lado y como tengo un ratito, vengo a ver a Jesús; lo malo es que no sé rezar y por eso termino tan pronto. Sólo sé decirle: "Señor, aquí está Felipe, que viene a fichar".

Días después, al no verlo, el sacerdote terminó por preocuparse. Va a la obra y pregunta por él. Le dicen que está en el Hospital.

El sacerdote va al Hospital y pregunta si se encuentra allí un hombre que es peón albañil y que se llama Felipe.

Le dicen la habitación y cuando el sacerdote entra, reconoce al hombre que dice a la enfermera que cada día viene un amigo a verlo.

La enfermera, que nunca ha visto al visitante, le comenta que no.

Felipe, que ve al sacerdote, le dice: no cree nadie aquí que mi amigo viene todos los días, se sienta en mi cama, me coge mano y suavemente me susurra. También hoy vengo a fichar, Felipe.

 

Pautas de la Homilía.

 

INICIO.   

1.-Cada Eucaristía es una prolongación de la entrega de Cristo por cada uno de nosotros, una prolongación del Misterio de la Encarnación.

2.-Cada Eucaristía hay que enmarcarla en el dinamismo del amor de Dios a la humanidad.

DESARROLLO:  

1.-Las palabras de Jeremías son un canto a la esperanza.

*El profeta Jeremías, que anuncia la decadencia de Israel, proporciona, un poco de esperanza, cuando, en el año 622, el rey Josías emprende una reforma religiosa y moral.

*En esta reforma, el profeta ve el anuncio de la salvación que Dios traerá un día a todo su pueblo: ese día desaparecerá toda miseria y enfermedad. Los cojos andarán y los ciegos verán.

*El pueblo en el exilio recibe el anuncio de que se acerca su liberación.

*Una gran multitud retorna. El Señor es fiel a su pueblo, y es como un padre para Israel.

2.-La carta a los Hebreos profundiza en el sacerdocio de Jesucristo.

*en contraste con el Sumo Sacerdote judío, pecador entre los pecadores, Jesús fue iluminado por la gloria de Dios.

*Jesucristo es el único intermediario entre Dios y los hombres, el sacerdote perfecto.

*Su sacerdocio es distinto al de la institución de Moisés, y lo remite a Melquisedec, al que Abrahám rinde homenaje.

3.-El pueblo de la Nueva Alianza experimenta que Dios salva.

*Jesús pasa por Jericó, y allí un hombre, Bartimeo, tiene un encuentro con Él.

*El ciego Bartimeo simboliza la nueva humanidad, que es redimida y salvada en Cristo.

*El ciego Bartimeo quiere curarse y quiere ver.

Jesús le cura porque tiene mucha fe: “Anda, tu fe te ha curado”

*¿Qué le pedimos al Señor? ; ¿Qué queremos ver a nuestro alrededor?...

FINAL:

 1.-Repitamos interiormente que la salvación nos viene de Cristo, y que estamos llamados a reforzar la esperanza.  

2.-Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a revitalizar nuestra vocación bautismal y nuestro sacerdocio común.

3.-Anhelemos en esta Eucaristía a Jesucristo, que puede sacarnos de nuestra ceguera.

4.-Miremos a la Virgen María que nos enseñe cómo tener sentimientos de verdadero discípulo.